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Aquél mítico 27/5/2001.

Un día normal y común para los jugadores que ya estaban habituados a competir en la Liga. Menos para uno de ellos, Fernando Torres, un joven canterano, debutaría en el Atlético de Madrid, frente al Leganés.

Ocurrió un 27 de mayo del 2001, hoy se cumplen quince años y tres meses de aquel momento, en el que Torres debutó con el conjunto rojiblanco, comenzando el partido desde la banca, y con un dorsal muy distinto al que lleva hoy en día, ya que su dorsal, marcaba el “F. Torres 35” y hoy en día, el niño porta con mucho orgullo el “Torres 9”.

Fue en el minuto 64, cuando se conoció al niño, que poco después se iba a convertir en un emblema. Afición y jugador conectaron desde el minuto cero.

Partido que quedo marcado en la memoria del jugador, tanto que hoy ha publicado en su página de facebook unas palabras respecto al momento.

”Eran poco más de la una de la tarde, el estadio estaba lleno, el ascenso aún en juego, hacía muchísimo calor, ganábamos uno a cero, y la tensión se mascaba por todas las esquinas del Calderón. Pero yo estaba extrañamente tranquilo. Las enormes ganas de jugar frenaban cualquier alteración nerviosa. Tras concluir el encuentro tuve una sensación rara: sentí que siendo muy joven había logrado todo lo que había soñado en la vida. No me lo acababa de creer. Cuando era chaval pensaba que al llegar lo tenía todo hecho pero estaba equivocado: aquella mañana sólo di el primer paso”.

En esa época se convirtió en idolo, en un emblema para el club, en capitan. Y luego se marchó para crecer, y volvió al Atlético de Madrid convertido en un hombre. Sabe que no va a tener todo servido en bandeja, que sabe que es el segundo delantero por detrás de Gameiro (Así como ocurrió el año pasado con Jackson) Pero al niño eso no lo detiene, sino que lo motiva aún más. Sabe que Simeone confía en él, al igual que todos los colchoneros.

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