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(Fuente | La Gradona)

Qué quieres ser de mayor es una pregunta obligada que se nos hace a todos cuando somos pequeños. Muchos de los niños contestarán: futbolista. Gabi era uno de ellos, y ese mismo Gabi (unos cuantos años después) ayer contra el Barcelona disputó su partido 500 como profesional. 

Criado en la cantera con el escudo bien pegado al corazón, tuvo su primera oportunidad en los años más oscuros del club en los que no cuajaba, como consecuencia, marchó brevemente a Getafe y después, en 2007 hizo las maletas para irse a tierras mañas. En el Zaragoza militó 5 temporadas donde jugó tanto en Primera como en Segunda División, convirtiéndose en líder, capitán, ídolo de la afición. 

Pero Gabi se marchó para volver. Había 3 ofertas, la segunda fue el Atlético de Madrid y la tercera no quería ni escucharla’, en 2010 llegó a un Atlético desmantelado el mismo técnico que le hizo debutar, Gregorio Manzano. Pero no fue hasta que Diego Pablo Simeone tomó las riendas de un equipo que andaba perdido, cuando Gabi se convirtió en el capitán que conocemos.

Y como se suele decir, lo demás es historia, todos lo sabemos muy bien. Su mejor versión de sí mismo coincide con la época de máximo esplendor del club, ¿casualidad? No lo creo. A sus 33 años está viviendo su mejor momento, con el 14 a la espalda y portando por quinta temporada el brazalete de capitán, corazón y pulmón, luchador y claro ejemplo de si se cree y se trabaja, se puede, desprende cholismo por todos los costados, estandarte de la afición.

Ayer, Gabriel Fernández, ese niño al que le preguntaron que qué quería ser de mayor cumplió su sueño una vez más, por quingentésima vez y entrando en el puesto 17 de jugadores con más partidos en la historia del equipo de nuestro corazón (322).

Me siento orgullosísima de tenerle en mi equipo, con él prefiero morir mil veces a vivir eternamente con otros, y como ya nos avisó lo mejor está por venir, porque después de estos 500, vienen muchos más sueños que cumplir.

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