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Ángel Correa anotando el gol en el Camp Nou. (Fuente | Atlético de Madrid)

El empate del Atlético de Madrid anoche en el Camp Nou se ha visto desde todos los ámbitos rojiblancos como un gran resultado, que de hecho es, ante un Barcelona que no vamos a descubrir ahora, es la mejor entidad futbolística del planeta.

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Fuente: Mundo Deportivo

Sin embargo, y aquí viene el pero, anoche al Barcelona se le vieron las costuras. Y el Atleti, más preocupado en pelear el punto, no vio que su rival flaqueó.

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Fuente: OKdiario

Para empezar, y esto quizá no pille de sorpresa a nadie, el Barcelona de la era Luis Enrique practica un fútbol mucho más directo y vertical que las versiones de Pep Guardiola, Tito Villanova o el “Tata” Martino. Un juego que maximiza las capacidades ofensivas de su tridente Neymar, Suárez, Messi. Hace más de un año que el toque, el control de la posesión del balón que anestesiaba al rival, el ataque estático característico de la mejor versión de Xavi Hernández, pasaron a mejor vida en Can Barça. Y el Atlético y Simeone aún no se han percatado, o no se han querido percatar, ya que se sigue jugando de la misma manera ante los culés que en aquel entonces. Atrincherado, cerrado atrás y sacando balones del área pequeña como si fueran granadas de mano.

Y esto quiere decir que ayer el Atleti pecó de precavido. Se pasó de rosca, porque hay equipo para hacer más. El Barcelona estuvo más apagado, más incómodo y más inoperante que muchas otras veces, pero siempre a 60 metros de la portería de Ter Stegen. Las salidas al contragolpe de los rojiblancos eran más propias de un primer drive de fútbol americano, a 65 yardas de la redzone. O bien se estancaban antes de la línea divisoria (a veces se perdía el balón al borde del área), o bien se lanzaba un pelotazo para que se matasen los de arriba por él. Incluso en una ocasión, Kevin Gameiro sorteó rivales barcelonistas de área a área, literalmente, él solo. Complicado hacer daño así.

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Fuente: Diario AS
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Fuente: Diario AS

Quizá por la versión del Atleti en la segunda parte sea por la que más amargo sabe el punto. El Barça se quedó sin Messi ni Busquets y bajó el ritmo. Y ahí sí aprovecharon los atléticos para empatar el partido y meter el miedo en el cuerpo a la grada del Camp Nou. Pero faltó insistir. Mascherano sufrió lo indecible, tanto con Gameiro como con Correa, a la hora de esprintar a la par. Sergi Roberto no consiguió parar ningún desborde de Yannick Carrasco y en varias ocasiones Griezmann y Koke sacaban balones a placer del centro del campo. Así es, a placer en el centro del Camp Nou. Donde otros años parecía una utopía, anoche André Gomes o Arda Turan no olieron el balón. Tan sólo Iniesta y Rakitic llevaron peligro a la portería de Oblak. Pero no se fue a más, y aunque siempre es positivo sumar en Barcelona, lo cierto es que el Atleti lleva 10 años sin ganar en el feudo culé. Y ayer dio la sensación de que se podía, pero también dio la sensación de que faltó creérselo, porque se pudo haber sido superior al Barcelona. Y de hecho se fue, pero siempre con la retaguardia excesivamente vigilada.

Aún así, trabajo espléndido del equipo, que sacó un punto donde pocos lo van a hacer, y además acabando con los once futbolistas en el césped, cosa que se había vuelto terriblemente compleja en los últimos años.

Toca pensar en el Deportivo de la Coruña, que visitará el Vicente Calderón este domingo. El Atleti tendrá que hacer bueno el punto sumando una nueva victoria ante los gallegos.

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