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"André Moreira el día de su presentación". (Fuente | Atlético de Madrid.

Vivir bajo palos no es fácil. Además de que los dos o tres porteros que posee habitualmente una plantilla pueden entrenar a buen nivel y no ver recompensado su esfuerzo, viven continuamente sometidos a la presión de tener que estar preparados, tanto en el campo como fuera de él. Algo similar es lo que le acaba de suceder a André Moreira, el teórico tercer guardameta del Atlético de Madrid.

Por hacer una breve cronología del caso, cabe decir que en el verano de 2014 la portería del Atlético se renovó por completo. Dani Aranzubía, Yassine Bounou y, sobre todo, Thibaut Courtois, salían de la entidad del Manzanares. El hueco sería suplido por Jan Oblak, prometedor portero esloveno que había destacado en Portugal, y Miguel Ángel Moyá, veterano guardameta experimentado en Primera División, que además iba a tener la oportunidad de empezar el curso como titular por las lesiones en la espalda de Oblak. Pero no es momento de recordar aquella historia ni cómo Jan se ganó a toda la hinchada rojiblanca.

El Atlético de Madrid se encontraba en un momento en el que destacaba por la contratación de muchos jóvenes talentos: Ángel Correa, Emiliano Velázquez… y André Moreira. El portero portugués destacó en el GD Ribeirao y fue fichado por el Atlético de Madrid en agosto de 2014 en una operación que muchos achacaron a los clásicos movimientos de Jorge Mendes con los jugadores portugueses. André, que por aquel entonces tenía 18 años, saldría cedido al Moreirense desde el primer momento en el que firmó con los colchoneros como un proyecto de futuro.

Después de dos temporadas jugando en Portugal, primero en el Moreirense, y después en el Uniao Madeira, este verano se le buscó un nuevo destino, también de la Liga NOS: Os Belenenses. La lesión de Miguel Ángel Moyá en la rodilla en pleno verano obligaba al Cholo Simeone a tomar la decisión que parecía más lógica: repescar a André Moreira.

André se incorporó a la disciplina rojiblanca para entrenar a las órdenes de Simeone y para ser el recambio perfecto de Jan Oblak. Hasta quince partidos tuvo que vivir el portugués desde el banquillo por la ausencia de Moyá, eso sí, sin poder debutar aún con los rojiblancos. La vuelta del ex guardameta de Valencia, Mallorca o Getafe le volvía a cerrar las puertas al joven arquero luso, que llegaba incluso a plantearse otra salida en forma de cesión para el próximo mercado de invierno. Sin embargo, la desgraciada lesión de Oblak en el partido ante el Villarreal le abre un panorama nuevo a Moreira, el de pelearle la titularidad a Moyá, o al menos el de saber que va a ser el segundo portero de la plantilla en los próximos meses, con posibilidades de jugar, al menos, la Copa del Rey.

Pero es aquí donde surge el debate. ¿Debe el Atlético aparcar por un momento el presente y empezar a pensar en el futuro? Esto es, sentar a Miguel Ángel Moyá, portero de garantías talento pero de 32 años y que podría cortar la progresión de Moreira, o bien darle la puerta de la titularidad al joven portero y que demuestre que vale lo que se ha apostado por él. De esta manera, si en verano llegase una suculenta oferta por Jan Oblak, la venta no sería tan dolorosa. Sería la manera de comprobar si Moreira puede o no heredar el ‘1’ colchonero y asumir los galones que ya obtuvieron en los últimos años De Gea, Courtois o el propio Oblak, porteros ya consolidados en el continente europeo. El partido del futuro sucesor de Rui Patricio en la selección campeona de Europa ya ha comenzado a jugarse, solo queda esperar a ver si Simeone le da la alternativa.

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