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Permitidme contaros, lo que me ocurre últimamente.

Tras varios de los recientes partidos, en los que el equipo no está cumpliendo, ni mucho menos, las expectativas, pienso, y publico, críticas que considero constructivas, porque creo que la autocrítica, y la exigencia, son aspectos positivos, para reconsiderar situaciones.

Horas después, de esas reflexiones constructivas, pese a serlo, no puedo permitir sentirme sensible. Muy sensible. Y siempre se me viene a la cabeza, la siguiente reflexión: ”imagínate como estarán ellos”. Ellos son los míos. Los nuestros.

Godín es aquel que remató con el corazón, el gol más especial de mi vida.

Juanfran es aquel, que encontró su lugar en el mundo aquí, y lo expresa con una sensibilidad, y un corazón, que emociona.

Giménez es aquel, que tras ganar un derbi al Madrid, en el Calderón, con gol suyo, dijo, con una naturalidad asombrosa: ”ojalá pueda quedarme acá toda la vida”.

Saúl es quien derribó todas las puertas para triunfar en su Atleti, Koke es quien celebró un gol al Madrid, prácticamente con lágrimas en los ojos, Gabi es el niño que no iba a ser futbolista, iba a ser jugador del Atleti. Uno de los mejores capitanes de la historia del Atleti, para ser más exactos. Como Torres, aquel niño de 19 años, que antepuso defender a su equipo, ante todo y ante todos, sólo, a una edad a la que otros, beben sus primeras copas.

Podríamos seguir, y no acabar. Y obviamente, todo parte de Simeone, que, al menos para mí, es el culpable, de una de las mejores etapas de mi vida. Porque él, y su Atleti, son una forma de vida, y han hecho que mi vida sea mejor.

Es el peor momento, de los últimos años. ¿Y qué toca? Nos toca jugar. Se han ganado tirarnos al puente por ellos si hace falta, como haría Tiago por Simeone.

La conexión jugadores-cuerpo técnico-afición, en estos años, ha sido lo que ha convertido todo esto, en algo que no tocaba el corazón, lo abrasaba.

Y, ahora, yo al menos, voy a morir por ellos. Hoy en el hotel, mañana en el estadio, y en cualquier momento en el que se me necesite.

Porque me toca. Porque nos toca. Porque el sueño de cualquier atlético, es jugar en el Atleti. Y nosotros, ahora, tenemos que jugar.

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