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Campo de O'Donnell. | Foto: Atlético de Madrid

El Estadio Vicente Calderón y el Wanda Metropolitano están siendo protagonistas en los últimos días, semanas y meses en la agenda rojiblanca, pero también en las conversaciones de la afición. Es normal. El feudo rojiblanco se ha convertido en una especie de templo al que acuden como peregrinos cada jornada los aficionados colchoneros. Las calles que rodean y bordean el Calderón, la ribera del Manzanares, el Paseo de los Melancólicos, el Paseo de las Acacias, Pirámides, la Calle Toledo… son historia viva de la mejor etapa del Atlético de Madrid en sus 113 años de historia. La conocida frase “lo que funciona no se toca” refleja a la perfección el sentir de la parroquia colchonera, reticente a abandonar el Vicente Calderón, y más aún a cambiar el escudo. Sin embargo, ni mucho menos la historia del Atleti se ciñe al estadio que lleva el nombre del mejor presidente que haya tenido nunca este club.

El Atlético de Madrid lleva jugando en el Calderón desde 1966. Antes lo hacía en el Stadium Metropolitano, y antes, entre 1913 y 1923, en el campo de O’Donnell. Este humilde terreno de juego se situaba entre las calles Narváez, Menorca, Lope de Rueda y O’Donnell, cerca del Parque del Retiro de Madrid. Esto no suponía un traslado demasiado excesivo, ya que entre 1903 y 1913 el equipo había jugado en el “campo de la rana”, dentro del propio Retiro.

El campo de O’Donnell fue un campo pionero en Madrid y en España. Se cumplieron el pasado 9 de febrero 104 años desde su inauguración, causada por el gran número de aficionados que acudían al Retiro y a Vallecas, donde también jugaban los colchoneros. El foot-ball empezaba a popularizarse en España, y la sociedad de Madrid ansiaba poder disfrutar del juego desplegado por aquel entonces por el Athletic Club de Bilbao, que visitaría la capital y el que por aquel entonces se convirtió en el mejor campo de Madrid. El propio campo, el primero en ser vallado de España, acompañaba al terreno de juego con pistas de tenis. De él decían que ofrecía al espectador una visión privilegiada.

Recreación de dónde estaría situado el campo de O'Donnell. | Foto: Google Maps
Recreación de dónde estaría situado el campo de O’Donnell. | Foto: Google Maps

104 años después, sigue impresionando que el hecho que marcó la crónica de aquel primer partido no fue el resultado, sino la increíble afluencia de público. Cabe destacar que el Athletic de los Cortadi, Belauste o Pichichi venció a los Palacios, Zuloaga, Goñi o Mandiola por cero goles a cuatro. Era un derbi, ya que jugaba Athletic versus Athletic.

O’Donnell era de tierra, con sus apariciones de hierba espontáneas como si de un tierno y alocado adolescente se tratase, pero en aquel momento se convirtió en un auténtico templo gracias a las aportaciones de los socios, y también de Manuel Rodríguez Arzuaga, que financió el proyecto de vallado. Este vallado ‘tenía trampa’, ya que de esta manera se podría cobrar por la entrada al fútbol a los aficionados. Pero sí, era el mejor campo de Madrid. Al menos eso debió pensar la RFEF, puesto que el primer partido de la selección en la capital tuvo lugar en O’Donnell. La calle Menorca era protagonista de otra de las anécdotas del mítico terreno de juego. La portería situada cerca de esta calle fue llamada cariñosamente como “la de los goles”.

Son anécdotas que revitalizan la historia del deporte rey. Hoy en día se han perdido muchos de los valores originales de aquel foot-ball que enganchaba a la gente de la capital. Quizá las generaciones actuales hablen del Calderón con la misma paz y emoción que sienten al recordar el viejo campo del Retiro, el campo de O’Donnell o el mismísimo Metropolitano.

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