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Pasadas 48 horas del encuentro que reunía en el Estadio Vicente Calderón al Atlético de Madrid y al Fútbol Club Barcelona, se antoja interesante realizar un análisis en referencia al juego del equipo de Simeone que muestra las mismas carencias ante los grandes de la Liga Santander.

Si por algo se caracterizó el conjunto rojiblanco la pasada temporada, fue por el correcto funcionamiento de todas sus líneas. El error de unos era saneado por otros, aunque difícilmente se veía uno. La solidez en las filas del equipo traía resultados y solucionaba partidos como el del pasado domingo en el Calderón.

La delantera es la pieza fundamental de un equipo a la hora de convertir las ocasiones, y el domingo tanto Griezmann como Gameiro, o Torres cuando estuvo en el campo, no hicieron bien su trabajo. Simplemente 4 fueron los disparos que el Atleti hizo entre los tres palos, de ellos, uno acabó en el fondo de las redes, y tuvo que ser Godín, el defensa central del equipo, el que hiciera el tanto. Las ocasiones de la dupla francesa no obtuvieron premio, y es que contra los equipos de puestos europeos, los delanteros del Atlético de Madrid no han conseguido hacer ni un gol. Un factor diferencial en relación con la temporada pasada y que se plasma en los resultados, y como consecuencia de estos, en la clasificación.

Pese a las continuas bajas en el medio, el equipo de la Ribera del manzanares se ha sabido sobreponer bien. Prueba de ello fue el soberbio partido que hicieron Koke, Saúl y Gabi frente a los de Luis Enrique. Mención especial al capitán, que sigue demostrando que pasan los años y a él no le afectan. Una maquina perfectamente preparada para superarse año tras año y cerrar las bocas de aquellos que en algún momento se atrevieron a dudar de él. Qué ciegos están.

El factor determinante, y que produjo la derrota de los de Simeone el pasado fin de semana, fue la solidez defensiva. Dos goles que llegan tras varios rechaces en el área y donde no se acaba de tener la suficiente contundencia para despejarlos. Y es que esta era la clave del Atlético de Madrid en años anteriores, un muro defensivo que aprovechaba las pocas ocasiones que tenía para llevarse los partidos. El gol de Rafinha es buena prueba de ello.

Pero visto así, ¿por qué este pesimismo que se vive tras el partido? Con todo esto el equipo cuajó un muy buen partido y fueron dos detalles los que le privaron de la victoria. El Atlético no es el de los años anteriores, y suele ser un conjunto que pierde solidez ante los grandes esta temporada, pero, los jugadores son los mismos que años atrás. Una buena dinámica trae resultados tanto en el marcador, como en el juego. Prohibido bajar los ánimos y dudar, aún siguen ahí.

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