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Decepción. Nada más que eso, nada más que tú. La imagen del pasado martes no se corresponde ni mucho menos con la imagen que venimos viendo en estos años con el Atlético de Madrid de Diego Pablo Simeone. Un equipo fuerte, peligroso y que muerde en cada balón reducido a un equipo al que le superó todo. Una vez analizado el partido, porque sí, en esto se resume, vamos a lo que importa.

Si algo nos han enseñado estos jugadores es que te puedes caer mil veces en el intento que no debes de dejar de insistir, ni de creer. Que nunca se pierde la guerra, sino pequeñas batallas que forman a los guerreros. Nos preguntaban a la salida al campo que qué se siente. Imagínate no sentir orgullo, no por el partido del martes, obviamente, sino por lo que estos jugadores están haciendo. Orgullo por todo lo que hemos vivido gracias a ellos. Nos hemos paseado por Múnich, Barcelona, Eindhoven, Turín y muchos otros lugares que nunca pensamos pisar. Hemos sido y seremos.

Que las mayores de las derrotas tanto en Lisboa como en Milán no han conseguido acabar con nosotros, nos han hecho más fuertes. Sabemos quiénes somos y de dónde venimos, y lo más importante, sabemos a dónde vamos. Nos guía un líder que por bandera lleva el “dale, dale, dale que alguna cae” con una plantilla que sabe lo que hace y da lo que tiene por este escudo y por la gente que les canta y anima en cada partido. No fue el mejor de los partidos, de hecho, me atrevería a decir que fue el peor en años y que los jugadores no eran conscientes de lo que había en juego.

Los que nos preguntan qué se siente no lo hacen alardeando, lo hacen por la imperiosa necesidad que tiene el hombre de conocer lo desconocido. De acercarse a lo que anhela y desea. Lo hacen porque no saben qué es que un jugador que viste su camiseta ame el escudo que lleva en el corazón. Y lo hacen porque saben, y no entienden por qué, que en la mayor de las derrotas nosotros estaremos orgullosos de nuestros jugadores y vestiremos aún más orgullosos si se puede la camiseta de nuestro equipo. Por eso preguntan y nos dicen “decidme que se siente”. Nunca lo entenderán. Se hicieron ricos y poderosos perdiendo así la oportunidad de disfrutar de la vida y de aprender a amarla.

El Atlético de Madrid es más que fútbol. Se perdió en el Bernabéu, pero, hay un partido de vuelta y es el último que va a vivir el Estadio Vicente Calderón en Champions, tenemos una oportunidad perfecta de explicarles y decirles a los vecinos “qué se siente”.

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2 Comentarios

  1. Llevo una semana pensando en este partido que fue un desastre y joder, a esos no tenemos que decirles ni contarles nada… Se pierde si… ¿Pero qué quieren que les expliquemos como es un amor incondicional que ni ellos sienten? No se, no merecen ni tantos escritos ni tantas cartas como he visto en Internet, lo que necesitamos es que los jugadores salgan como motos, con cabeza y con una fuerza descomunal (cosa que es imposible viéndolos ayer contra el Eibar, pues ya no queda de eso a esta altura de la temporada). Al resto de la grada… Que animen a morir, que tampoco les va a pasar nada por 90 min.
    Me jode que pierdan y más me jode que perdiesen sin intentar nada como en el Bernabéu que estaban desconocidos.
    Quiero que maten muriendo.
    Combato y me levanto, joder.

    • Totalmente de acuerdo contigo, la afición debe darlo todo y los jugadores consigan o no la remontada, deben dejar una imagen digna de lo que llevan haciendo todo este tiempo

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