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Foto; Atlético de Madrid

Un nuevo mosaico se alzó en la grada lateral del Vicente Calderón. Un mosaico que ponía fin a 50 años de vivencias europeas, de grandes victorias y amargas derrotas.

“Orgullos de no ser como vosotros” rezaba la afición del Atleti antes del pitido inicial. Y es que hoy el resultado es lo de menos. Esta noche la afición celebró esa forma de ser tan propia de los atléticos. Ser distintos, rebeldes, luchadores y soñadores. Y, sobre todo, celebraron sentirse orgullosos de este equipo.

Tras el pitido inicial llegó el gol de Saúl, y minutos más tarde el de Griezmann, todo parecía estar saliendo a pedir de boca. Pero tuvo que aparecer Benzema y acabar con el sueño de millones de almas rojiblancas. A pesar del mazazo, el gol de Isco quedó en una mera anécdota porque desde ese momento y hasta el final, la afición del Atlético no paro de animar, cantar y celebrar.

Cuando cualquier otro desfallecería, cuando cualquier otro se daría por vencido, es en ese momento cuando la afición colchonera despierta al instante y resucita para volver a animar y a empujar al equipo con más fuerza que nunca.

Al final del encuentro, y a pesar de la tremenda lluvia que caía desde el cielo de Madrid, miles de aficionados rojiblancos siguieron dentro del estadio. La afición siguió alentando al equipo, a los futbolistas, al cuerpo técnico y a todo lo que oliese a rojiblanco en el interior del Vicente Calderón.

Tras varios minutos de espera, los futbolistas del Atlético de Madrid salieron de nuevo al terreno de juego para agradecer las muestras de apoyo de una afición única en el mundo.

Y es quizá sea eso lo que nunca entiendan, que nosotros siempre estaremos ahí, pase lo que pase, le pese a quien le pese. Y que no lo entiendan nunca.

 

 

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