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(Fuente | MARCA)

Tras el final de la temporada, el Estadio Vicente Calderón dice adiós tras 51 años de fútbol en la ribera del Manzanares. Antes del ‘Final de Leyendas’, en el cual participa el ’11’ colchonero, y que se celebrará el próximo 28 de mayo a las 18.00 horas, hablamos con Gabriel ‘Gabi’ Moya durante el pasado mes de abril y, coincidiendo con la despedida del estadio que le vio como futbolista, repasamos junto a él su etapa como jugador rojiblanco durante los años 90 en la que consiguió la Copa del Rey ante el Real Madrid en el Bernabéu, en la temporada 1991-1992. El exjugador, natural de Alcalá de Henares, nos recibe en una cafetería de la ciudad complutense para charlar de fútbol y Atlético de Madrid.


Pregunta: Estuviste 5 años en el Valladolid disputando la Primera División antes de fichar por el Atlético, ¿qué fue para ti dar el salto al Atlético de Madrid? ¿Qué te movió a ello?

Respuesta: Yo de bien pequeñito era del Atlético de Madrid. Recuerdo que mi padre me llevaba al Vicente Calderón de vez en cuando a ver al Atleti. Mi primer partido en el Calderón fue un Atlético de Madrid – Liverpool en un torneo de verano y entonces ya me quedé impactado con el Atlético de Madrid. Empecé en el Alcalá y tuve la suerte de fichar por el Valladolid, estuve cinco años, donde conseguí ser internacional. Cuando se puso el Atlético de por medio no me lo pensé, era mi sueño de pequeño, un sueño hecho realidad y que no me lo creí hasta que me vi con el escudo y la camiseta puesta.

P: Tu palmarés con el club rojiblanco dejó aquella final de Copa del Rey en el Bernabéu ante el Real Madrid. ¿Qué sensación te queda?

R: En títulos estoy escaso, porque he llegado a tres finales y solo he ganado una. Llegué una final con el Mallorca ante el Barcelona que perdimos por penaltis y llegué a una final contra el Real Madrid, yo en el Valladolid, en el Calderón, y perdimos 1-0. Bueno, no he tenido mucha suerte, pero sí que he conseguido ese título de Copa del Rey con el Atlético de Madrid que ganamos al eterno rival y además en el Bernabéu por 0-2. Le das más importancia una vez has dejado el fútbol que cuando estás en activo. Es mi primer título, una Copa del Rey, pero le he dado más importancia a medida que ha pasado el tiempo. Quizá porque ya te paras a pensar y lo difícil que es conseguir un título, he visto lo difícil que es y ese título para mí me hizo muchísima ilusión, pero no le he dado el valor que tenía hasta después de dejarlo. Supuso una gran alegría para los atléticos ganar al Madrid en su campo. Entonces no teníamos mucha oportunidad de ganar al eterno rival y esa fue una de las oportunidades de vengarnos de tantos partidos como habíamos perdido antes.

P: Compartiste plantilla con Aguilera, Abel Resino, Vizcaíno, Solozábal, Futre o Schuster entre otros, ¿cuál era el ambiente en aquel vestuario?

R: Fue extraordinario. Aparte que sobre todo éramos un equipo muy joven y casi todos coincidimos en una edad desde los 22 hasta los 25 años, entonces éramos muchos jugadores que nos movían las mismas aficiones. De hecho, tanto dentro como fuera del campo salíamos juntos. Recuerdo haber salido, por ejemplo, a tomar alguna cosa e íbamos 10 jugadores del Atlético de Madrid, cuando ahora eso es impensable. Imagínate ahora por Madrid 10 jugadores del Atlético de Madrid, sale al día siguiente en todos los sitios. En ese sentido había un ambiente magnífico tanto dentro como fuera del campo. También se encargaba Luis de que ese ambiente fuera así. Había algún veterano, pero sobre todo mucha juventud y esa mezcla hizo que se hiciera un gran campeonato. Me parece que quedamos terceros en liga y ganamos la Copa del Rey. Recuerdo hombres como Schuster, Futre o Donato que podían llevarte la manija de un vestuario y luego la alegría que podíamos dar los jóvenes con el entusiasmo pues hacía que tiráramos para arriba.

P: Luis Aragonés fue su entrenador en Atlético, Sevilla y Valencia, ¿qué puede decir de él? ¿Qué recuerdo u anécdota le queda?

R: Luis, me acuerdo como anécdota, él preparaba las charlas en el sentido que no se las traía de casa, pero tenía esa facilidad como para motivar al jugador. Recuerdo una vez que estábamos en un hotel en el Paseo de la Castellana, empezó a dar la charla y no se vio con facilidad de palabra y, de repente, dice “¡a tomar por culo! No hay charla hoy”. Nos fuimos porque no estaba muy lúcido y no le salía esa charla. Luego si es cierto que cuando llegamos al campo nos dijo unas cosas. Salía de tono e insultaba a uno o a mí me decía que me iba a romper la bicicleta a patadas, porque no hacía más que bicicletas: “¡Moya, le voy a romper la bicicleta a patadas!” Pues tenía salidas de todo que te morías de risa con él, pero siempre con una seriedad. También, estábamos en Copa de la UEFA, nos había tocado un equipo sueco, entonces estábamos los dos equipos en el túnel de vestuarios para salir al campo y entonces el entrenador de ellos en inglés se puso a gritarlos como para motivarlos. Luis se le quedó mirando fijamente y a la cara le imitó y al final le dijo “pero vas a perder”. Yo he estado 5 años con él y le hablaba de usted. Me causaba impresión todavía hablar y eso que tenía cierta confianza con él.

P: La RSD Alcalá lo formó como futbolista y pasó posteriormente al Valladolid y finalmente al Atlético, ¿ha cambiado tanto el fútbol en ese sentido?

R: En el Valladolid ha salido de la RSD Alcalá gente para Primera División como 10 jugadores y es que Alcalá o Madrid era un puente magnífico. Yo estaba en 2ªB, pero había equipos como el Pegaso, el Moscardó… donde había jugadores importantes que podían dar el salto. El Valladolid se fijaba mucho en la cantera de Madrid, por eso vinieron a verme a Alcalá. Por eso ficharon luego a gente del Torrejón, del Moscardó… y la verdad que para nosotros era una gran oportunidad el poder destacar en estos equipos modestos. Firmabas en el Valladolid y luego estabas mucho tiempo hasta poder demostrar. Ahora haces una buena temporada y ya estás en un equipo superior. Antes te costaba más, tenías que hacer cuatro temporadas para poder ir a la Selección. Ahora con tres partidos buenos y haces ‘boom’, ya vas a la Selección. Ahora cuesta menos conseguir las cosas, antes costaba mucho más. Antes para ir a la Selección sub-21 tenías que ser un prodigio, para que te viniera el Atlético de Madrid tenías que hacer cinco temporadas magníficas. Creo que en ese sentido ahora van mucho más deprisa, ahora un jugador hace los últimos siete partidos buenos, le firma un equipazo.

P: El Atlético de Madrid se va a trasladar la próxima temporada a su nuevo estadio aún en construcción y su ciudad deportiva se ubicará en Alcalá de Henares, donde nació, ocupando el corredor del Henares. ¿Qué puede significar esto para el fútbol base en la ciudad alcalaína?

R: Si ya hay un empuje importante en Alcalá, porque hay muchos equipos y muchas escuelas, que venga el Atlético va a suponer un bombazo para la ciudad. Y en el sentido de que vamos a tener más cercanos al Atlético de Madrid para todo y en eso nos podemos beneficiar los que somos alcalaínos. De hecho, si crean escuela pues muchos niños podrán ir allí a jugar y que les enseñe gente profesional con buenas actitudes. Va a ser un empuje todavía más grande a lo que hay, porque aquí hay numerosos equipos, numerosas escuelas, creo hay un montón de fichas federativas y va a ser importante y Alcalá se va a beneficiar de eso. El hecho de que también tengamos cerca el Wanda Metropolitano para las próximas temporadas, yo mismo me he hecho socio-abonado este año, y va a crear que mucha gente joven a partir de ahora sea más del Atlético de Madrid sobre todo por lo cercano. Yo creo que se va a beneficiar incluso la RSD Alcalá a través de que esté aquí el Atlético de Madrid, pues se podrán hacer cosas importantes, ¿no? Ya es hora de que esta entidad se haya fijado en Alcalá, que tengamos una ciudad deportiva donde va a estar y que podamos disfrutar de lo que nos pueda aportar. Además, yo tuve la suerte de inaugurar esa ciudad deportiva y pusimos esa primera piedra, con lo cual me siento un poco partícipe de todo eso.

P: ¿Qué supone para ti el ‘Final de leyendas’?

R: Pues tengo la desgracia de que llevo año y medio con una fascitis plantar, pero me voy a recuperar para ese partido, aunque sea solo para pisar el Calderón y llevarme un trocito de césped como recuerdo. Como veterano, para mí, es un orgullo vestir la camiseta del Atlético de Madrid. Nosotros vamos por ahí a los sitios con ese escudo y, aparte de la responsabilidad que supone llevar ese nombre, sobre todo en los últimos años que es cuando el Atlético de Madrid se está haciendo con un nombre. Da una alegría inmensa que los niños vengan, sin conocerte, a pedir los autógrafos, pero más a los padres que son los que te conocen, ¿no? Para un veterano del Atlético de Madrid es un orgullo llevar esa camiseta y sobre todo un privilegio si es posible que podamos cerrar el Calderón con un partido contra viejas estrellas.

P: Por último, ¿qué recuerdo te queda del Vicente Calderón?

R: Yo me quedo con las amistades que hice en el vestuario. Te he comentado lo jóvenes que éramos y la verdad que fue una etapa muy feliz. Me quedo también que he podido vestir la camiseta de mi equipo de pequeño. Me quedo con ese vestuario en el que tantos triunfos ha dado… y me podía preguntar si fue la mejor época para ir al Atlético de Madrid. no lo sé, fue la que me tocó vivir y con eso voy a convivir, Pero muy orgulloso que yo siendo del Atlético de Madrid haya vestido esa camiseta y me miraba el escudo y me decía “pertenezco a este equipo, más no se puede pedir”.

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