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El Atlético de Madrid 2016/17 llegó a su fin en una temporada con muchos altibajos pero que acabó con buen sabor de boca. Un año claramente marcado por la despedida al Estadio Vicente Calderón, que vivió sus últimas grandes noches y del que podremos decir que cerró su existencia con una victoria de su Atleti.

La temporada arrancaba en casa, con una de las mejores plantillas de la historia del club, y ante un equipo recién ascendido a Primera División como el Alavés. Todo de cara para empezar con buen pie e ilusionar al público del Manzanares. Típico del viejo Atlético, un partido en el que se veía que no iba a ser el día, no lo fue. Y eso que el nuevo gran goleador, Gameiro, se estrenaba con la casaca colchonera con un penalti en el último minuto de partido, haciendo presagiar, aunque sufrida, una primera victoria. Sin embargo, un disparo desde más de 30 metros con el tiempo cumplido de Manu García, quien nunca había anotado un gol en Primera, se colaba ante la mirada atónita de los 50.000 de la grada. Comenzaba el curso con un sonoro tortazo en la cara.

Una semana después se visitaba a otro recién ascendido, el sorprendente Leganés, que tendría el honor de estrenar su Estadio Municipal de Butarque en LaLiga ante todo un Atlético de Madrid. Un partido rácano de los rojiblancos hacía celebrar un punto a los pepineros.

Fuente: Atlético de Madrid

2 puntos de 6 ante dos ascendidos en las dos primeras jornadas y la sensación de frenazo nada más comenzar. De hecho, Griezmann declaraba al final de ese partido que de seguir así, el equipo tendría que pelear por no descender.

Tras el primer parón de selecciones de la temporada, un 0-4 en Balaídos daba el pistoletazo de salida a una racha casi perfecta de resultados y buen juego. Goleadas ante Sporting (5-0) o Granada (7-1), pleno en la primera vuelta de la Fase de Grupos de Champions League ante Bayern, PSV y un desconocido pero tosco Rostov, un meritorio empate en el Camp Nou donde se pudo ganar y un nuevo asalto a Mestalla (0-2) son algunos de los grandes choques que completaron los futbolistas de Diego Pablo Simeone, que se colocaban líderes del campeonato precisamente en su visita al Valencia.

Ante el Granada, el Calderón vivió su 50 aniversario. (FUENTE | Atlético de Madrid)

Sólo hubo una mala noticia en este tiempo, que fue la gravísima lesión de rodilla de Augusto Fernández, que le haría perderse todo el año.

Fue en el desplazamiento al Ramón Sánchez Pizjuán donde las cosas se empezaron a complicar. El Sevilla de Sampaoli realizaba una de sus mejores temporadas en su historia, y un regular partido del Atleti le hacía hincar la rodilla por primera vez en el curso. Un 1-0 que no fue del todo justo, pero que comenzaba a tambalear los cimientos de un arranque casi perfecto.

Una victoria ante el Málaga (4-2) y otra muy peleada ante el Rostov para cerrar la clasficación a octavos (2-1) fueron un bálsamo, pero nada más lejos de la realidad. Sería en Anoeta donde el Atleti comenzaría uno de sus peores periplos con Simeone como técnico.

La derrota por 2-0 tampoco fue excesivamente justa, pero dos penaltis condenaron al equipo, que no supo reponerse. Los goleadores comenzaron a ser señalados, tanto Gameiro por no cumplir las expectativas como Fernando Torres, por no estar al nivel de sus compañeros. Además, jugadores como Gabi, Juanfran o Godín estaban jugando por debajo de su rendimiento habitual, y los fichajes de Gaitán o Vrsaljko no estaban aportando apenas nada. Tras la Real Sociedad, venía un nuevo parón por selecciones nacionales, y a la vuelta esperaba el Real Madrid, que visitaría, en principio, por última vez el Calderón.

El último derbi liguero del Vicente Calderón fue un inesperado golpe en el mentón. Un 0-3 que, aunque más abultado de lo que debió ser, dejó a las claras que el Atleti se había pinchado y desfondado en apenas tres semanas, y que ahora el título liguero se antojaba utópico, cuando antes de visitar Sevilla se creía firmemente en las posibilidades de conquistarlo.

El Atleti volvió a encadenar tres buenos resultados, ante el PSV, cerrando así el pase como primero de grupo en UCL, ante Osasuna y ante el Guijuelo en la ida de Copa del Rey por un contundente 0-6 en el histórico Helmántico de Salamanca. Sin embargo, seguido a esa buena racha llegó otro bache. Un empate a nada ante el Espanyol en casa y dos derrotas fuera; ante el Bayern, aunque no había nada en juego, y otro sonoro manotazo en Villarreal, donde se volvía a perder 3-0 y donde las peores noticias fueron la lesión de Oblak y la crisis moral de Tiago, que no se recuperó de su mal partido y que empezó a dejar ver su retirada a final de temporada.

A partir de ese momento, el equipo se repuso pero a base de pegada, no de juego, pues era obvio que el Atleti jugaba mal y estaba psicológicamente tocado. En la semana en la que se anunciaba el bautizo del nuevo estadio así como del cambio de escudo, noticias muy novedosas y significativas dentro y fuera del club, se volvió a ganar, con sufrimiento, ante Las Palmas. Le siguieron victorias ante Guijuelo, para pasar de ronda en Copa, Las Palmas, también en la Copa, y Eibar. Después de esa buena racha, un susto en la vuelta ante Las Palmas, que ganaba 2-3 en casa, quedándose a un gol de eliminar a los rojiblancos y volviendo a dejar dudas en el entorno del club, que no terminaba de reponerse.

Una nueva victoria sin lucidez ante el Betis y un rotundo 3-0 ante el Eibar en Cuartos de Copa volvían a aupar al Atlético, pero recaía y dejaba mala imagen en San Mamés y Mendizorroza, con empates (2-2 y 0-0) donde el juego fue realmente malo.

(Fuente | Atlético de Madrid)

Entre ambos encuentros, otro partido más en el País Vasco, en la vuelta de Copa ante el Eibar, donde el 2-2 fue un trámite para acceder a semis, donde tocaría el Barcelona.

Fue ahí donde el equipo sacó el orgullo y dio un golpe sobre la mesa. Sin embargo, tuvo que esperar 45 minutos, suficientes para que los culés pusieran un 0-2 muy difícil de voltear. A la horrible primera parte le siguió una radicalmente opuesta segunda mitad. El Atleti volvió a recordar tiempos no muy lejanos, y jugadores como Gabi, Torres o Koke parecieron haber salido del letargo en un abrir y cerrar de ojos. El 1-2 final dejó una pequeña esperanza para la vuelta, pero un muy agradable sabor de boca para el segundo tramo de la temporada.

Y así fue. Una victoria cómoda ante el Leganés dio paso a una batalla en el Camp Nou por un hueco en la gran final. Una pizca de mala fortuna hizo que el Atleti se viera por debajo en el marcador, pero en la segunda parte los colchoneros se merendaron a los blaugranas, y se hecho merecieron mucho más que el empate a uno y la posterior eliminación. El equipo se había levantado de nuevo.

A pesar de no jugar especialmente bien, los jugadores respondían y los resultados se sacaban adelante.

FOTO: Atlético de Madrid

Victorias trepidantes ante Celta, Sporting y Bayer Leverkusen en la ida de octavos de Champions, que coincidían además con el mejor estado de forma de jugadores como Gameiro o Carrasco. Un último tropiezo ante el Barcelona en el Vicente Calderón, que tampoco fue del todo merecido, fue el único batacazo en una racha prolongada de tiempo. Además, Oblak volvía a jugar, tras una más que meritoria intervención de Moyá.

El Atleti sacó un escueto punto en su partido en Riazor ante el Depor, donde la noticia fue mucho más allá del resultado, debido al gran susto que dejó Fernando Torres al caer desplomado tras un choque de cabeza. Por suerte, quedó ahí, y desde ese momento, además, volvimos a ver la mejor versión del “Niño”. A partir de ese encuentro, el Atlético logró su mejor racha de resultados del año. 11 partidos consecutivos sin perder, con tres únicos empates: ante Leverkusen, para clasificarse a Cuartos de UCL, ante el Madrid en el Bernabéu, y ante el Leicester City en Inglaterra, también para clasificarse, esta vez a Semifinales de la Champions League. Durante ese periplo, el Atleti alcanzó la tercera posición nuevamente, tras haber coqueteado incluso con perder la cuarta, en detrimento de un Sevilla que se quedó sin gasolina en el tramo final.

La última derrota en liga iba a ser en el Calderón, que a la postre quedará en la historia por ser la última que se consuma en las orillas del Manzanares. Fue el Villarreal de Fran Escribá, que ha tomado la medida al Cholo y sus pupilos, por 0-1. Tras ese tropiezo, un 0-5 en Gran Canaria cerraba la puesta a punto para afrontar las Semifinales de Champions. Allí esperaba… el Madrid.

La ida en el Bernabéu fue, nuevamente, una debacle y una decepción. El Atleti jugó probablemente el peor partido de la era Simeone y se llevó un sonrojante 3-0 y la eliminación cerca de cumplirse.

El siguiente partido fue el comienzo de una historia agridulce y melancólica, muy acorde a lo que estaba cerca de suceder: la despedida del Vicente Calderón. El partido en sí fue poca cosa, una victoria sobre el Eibar que servía para sellar la tercera plaza, pero más allá del partido, la afición volvió a volcarse sobre sus jugadores, y durante la semana se creó un ambiente de remontada épica.

La vuelta de Semis fue un resumen de la temporada. Un sube y baja de emociones con tintes dramáticos y deliciosos para el aficionado del Atlético de Madrid.

Foto; Atlético de Madrid

Era el minuto 15 y la remontada imposible estaba a tan sólo un gol de lograrse, con una grada como pocas veces ha estallado de júbilo y locura en tan poco tiempo. El 2-0 hacía soñar a los rojiblancos y enmudecía a los blancos. Desgraciadamente no se llegó a consumar, y el 2-1 del Real Madrid pinchó esa burbuja que durante días se había formado, dando paso a uno de los momentos más bonitos de la temporada: en los últimos compases del choque, los aficionados rojiblancos empezaron a digerir su eliminación de una manera inverosímil, cantando, botando, y hasta casi celebrando bajo la lluvia. Quizá celebraban el hecho de ser del Atleti, de haber pasado una temporada “mala” cuando las malas de verdad han pasado a mejor vida, y que había que despedirse del templo con honores.

A pesar de la eliminación el Calderón fue una fiesta, como lo fue su último partido. Previo empate ante el Betis, llegaba la última jornada de Liga. El rival sería el Athletic, nadie mejor, quizás. Cada gol atlético se celebró como si diera un título, y se vivieron momentos muy emocionantes, con dos despedidas por todo lo alto: la del propio estadio y la de Tiago, baluarte y batuta del equipo durante casi 8 años. Además de la celebración de la primera Liga que logra el Atlético de Madrid Femenino, y una grandísima noticia:

(FUENTE | Atlético de Madrid)

Simeone se quedará, quién sabe cuántos años más, para seguir haciendo soñar a una afición que desde el próximo septiembre, vibrará con los suyos igual que siempre, pero en el Metropolitano.

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