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La Copa del Rey siempre ha sido un torneo, que a diferencia de la mayoría de los otros equipos, el Atlético de Madrid siempre ha tratado con respeto y con la ilusión que merece. Un torneo que despierta las emociones de los atléticos al recordar las finales ganadas, la más reciente la del Bernabéu, y también las perdidas, como la del Camp Nou frente al Sevilla.

Precisamente en el Camp Nou fue donde se acabó el sueño copero del Atlético. Un sueño que se inició con la visita a uno de los estadios más históricos de nuestro fútbol, el Helmántico, antiguo estadio de la Unión Deportiva Salamanca. Pero, esta vez, el local era el Club Deportivo Guijuelo.

Un partido de ida que los rojiblancos solventaron fácilmente, 0-6 contundente de los de Simeone donde destacaron los goles de Sime Vrsaljko y del canterano Roberto Núñez.

Con este resultado en la ida, la vuelta fue un mero trámite. 4-1 y turno de pensar en unos octavos de final que se presentaban con prácticamente la totalidad de los equipos de primera.

(Fuente: La Gradona | Alberto Hernández)

Los octavos le deparaban al Atleti un viaje a las islas nada fácil. En la primera vuelta de La Liga, el juego de los de Setién era digno de admirar, fútbol vistoso y alegre que les aupó a posiciones nobles de la tabla.

FOTO: Atlético de Madrid

La ida, en el insular, se la llevó el Atlético de Madrid. Un zapatazo de Koke impuso el 0-1 y en la segunda parte, Griezmann a pase de Gameiro de cabeza, ponía el 0-2 final.

El Atlético se plantaba en la vuelta con un 0-2 a favor, y veía a los lejos la orilla de unos cuartos que acercaban al sueño de volver a alzar La Copa.

La vuelta en el Calderón pasó de trámite a rozar una pesadilla jamás imaginada. Un gol de Griezmann adelantaba a los rojiblancos, Livaja empataba para los visitantes, Correa establecía el 2-1 y en el 89 empezaba la locura. Livaja y Mateo marcaban para los insulares poniéndoles a un solo tanto de los cuartos. Sufrimiento del Atléti que acabó con el pitido final, sin recompensa para los canarios.

En cuartos esperaba el Eibar. El equipo armero estaba cuajando, al igual que Las Palmas, una gran temporada en Liga y en Copa. La ida, se disputó en el Vicente Calderón. Un 3-0 al final de los 90 minutos que, pese al antecedente de la vuelta en la ronda anterior, acercaba mucho a los rojiblancos a las semifinales.

La vuelta se solventó con un 2-2 que daba derecho al Atlético de Madrid de disputar las semifinales de esta bonita competición.

Junto con los rojiblancos, Celta, FC Barcelona y Alavés. El sorteo deparó dos duelos a iguales, el Celta y el Alavés se verían las caras en estas semifinales y el Atlético debería apear al campeón si quería entrar en otra final copera.

La ida se disputaba en el Calderón. Un estadio lleno y cargado de ilusión por su equipo. La alegría se convirtió en tristeza cuando en el minuto 7, Luis Suárez, marcaba el 0-1. Leo Messi, establecía en el 33 el 0-2 con el que se llegaba al descanso. Un resultado pésimo y del que se tenían que recuperar en la parroquia rojiblanca si querían tener la mínima opción de ser finalistas. Así lo hicieron, el gol de Griezmann en el 59 le daba al Atlético esperanzas para salir a morir al Camp Nou.

La vuelta lo tuvo todo. Suárez adelantaba a los locales en un partido donde el dueño y señor era el Atlético de Madrid. Un gol mal anulado a Griezmann, y un penalti fallado por Kevin Gameiro, dejaron en nada el gol final del francés. Sufrimiento culé debido al empuje del equipo que nunca deja de creer.

Este año, La Copa se le escapó al Atlético de Madrid, torneo de sentimiento rojiblanco y de ilusiones encontradas. Ya sea por un gol mal anulado, casualmente en contra del mismo en muchas ocasiones, o por la falta de puntería, el Atlético no consiguió su undécima Copa del Rey. El año que viene, se volverá a creer.

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