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(Fuente | Atlético de Madrid)

Tras el término de la competición doméstica, el Atlético volvía a quedar tercer clasificado, en una Liga que finalmente se llevaría el FC Barcelona y los guerreros del Cholo serían desterrados de la segunda plaza por el Real Madrid tras perder en el Ciutat de Valencia. Con el comienzo de la nueva temporada de Liga y modernización del equipo, finalmente se conseguiría lo mismo que la anterior después de una serie de altibajos. 

La temporada 2015/2016 de Liga ponía el broche final con el título para el FC Barcelona. Después de treinta y ocho jornadas, los culés sacaban un punto al segundo, el Real Madrid. El Atlético acababa con tres por detrás de los azulgranas, pero hasta la penúltima jornada, el cuadro rojiblanco tenía opciones de llevarse el título. Su derrota en el Ciutat de Valencia supondría quedar sin ninguna posibilidad de alzarse con dicho campeonato y además, perder la segunda posición y ser adelantado por el máximo rival.

Una vez finalizado el campeonato, el equipo se reconstruía. Llegaron nombres como Gameiro para la delantera, Vrsaljko para el lateral derecho o Gaitán para la banda, y las expectativas para volver a competir eran más que buenas. Sin embargo, las apariencias engañan, y las comparaciones son odiosas, y este caso no iba a pasar desapercibido.

Un inicio ilusionante, aunque con dudas

La Liga comenzaría con dos de los recién ascendidos, Alavés y Leganés. El primero visitaría el Calderón en la primera jornada y conseguiría llevarse un punto, tras un agónico final donde llegó el primer tanto rojiblanco de la temporada (obra de Kevin Gameiro) y a posteriori el Alavés empataría para dejar las tablas en el marcador. La semana siguiente, en Butarque, el Atlético no pasaría del resultado inicial ante el Leganés, y perdería otros dos puntos de sus previsiones. Dos puntos de seis posibles ante equipos que meses atrás militaban en Segunda División.

Fuente: Atlético de Madrid

Sin embargo, mirando el lado bueno de la moneda, eran dos partidos donde no se caía derrotado, y así continuaría dos partidos más, primero en Vigo y posteriormente en casa ante el Sporting. Racha que se alargaba cuatro partidos más, empatando en el Camp Nou y ganando ante Deportivo de la Coruña y Granada y en Mestalla. Primeros ocho partidos con dos empates y seis victorias, veintiún goles a favor y solamente tres en contra (en estos últimos partidos cuatro encuentros se marcaron once goles y solo se encajó un gol contra el Barcelona).

‘Winter is coming’, y el frío pasó factura

Llegando a la novena jornada, ya en medio del tiempo otoñal y el invierno acechando, aparecía la primera derrota en Liga. En el Pizjuán, ante el Sevilla, el Atlético caía derrotado con el gol sevillista tardío, que les dejaba sin puntuar. Ese resultado se convertía en un punto máximo relativo de la función de la Liga, que a partir de entonces, sustraía más descenso sin respuesta rojiblanca.

Consiguientemente, ante el Málaga se conseguía golear sin un juego deslumbrante, y después, dos derrotas consecutivas y dolorosas ante dos rivales directos. En Anoeta, ante la Real Sociedad, y en el Calderón ante el Real Madrid, en el último derbi liguero en el feudo rojiblanco. Tres derrotas en cuatro partidos, con un balance de ocho goles en contra y cuatro a favor (los cuatro marcados en el mismo encuentro).

(Fuente | Liga de Campeones)

Una goleada ante el Osasuna en El Sadar parecía levantar los ánimos, sin embargo, no sería así. Empate sin goles y derrota en La Cerámica, de nuevo cayendo derrotado sin anotar algún gol. El año acababa con una victoria en casa ante Las Palmas, y en las tres jornadas que faltaban por jugar, victoria en Ipurúa y ante el Real Betis y empate en San Mamés, pero el Atlético no reaccionaba, seguía presentando un juego por debajo de lo normal.

Finalmente, terminaba la primera vuelta con treinta y cinco puntos, fuera de los puestos de Liga de Campeones y muy arrimado a sus perseguidores, a ocho puntos y con un partido más que el equipo puntero de la Liga

Vuelta nueva, juego igual

Comenzó la segunda vuelta y parecía que el juego seguiría igual. Juego nefasto ante el Alavés donde se establecían de nuevo puntos importantes perdidos. Ante el Leganés, de nuevo sin un esbelto juego, victoria. Esta etapa concidió con las semifinales de Copa del Rey, ante el Barcelona, donde el Atlético sentenció su estado de forma: malo, nulo, esperpéntico.

Pero la función terminó de bajar, llegaba a un punto mínimo absoluto, que se convertía en punto de inflexión, para, a partir de la llegada del buen tiempo, los guerreros de Simeone fueron para arriba. Nunca se sabrá qué habría sucedido exactamente para que todo cambiara, tal vez uno de los discursos de Simeone, tal vez el frío bajaba un estado de forma a los rojiblancos que con temperaturas altas volvía… pero a partir de entonces, se vio un Atlético campeón que quería ganar todo lo posible, es decir, hacerse con el título de Liga (aunque se veía cada vez más complicado) y, por qué no, conseguir la primera Copa de Europa.

La primavera, la sangre altera

Remontada frenética ante el Celta de Vigo en casa, goleada in-extremis en El Molinón y dura derrota en la visita del Barcelona donde el Atlético no mereció perder. Y llegaría, por tanto, la mejor racha de la temporada sin perder en Liga. Comenzó con un empate en Riazor, seguido de victorias muy importantes ante tres rivales directos, Valencia, Sevilla y Real Sociedad, y en Granada y Málaga. Empate en el derbi del Santiago Bernabéu, y victoria ante Osasuna y en Cornellá.

Diego Godín anotó el primer tanto para adelantar a los rojiblancos. (Fuente | Atlético de Madrid)

A falta de cinco jornadas, el Atlético se encaraba como tercero, con tres puntos y el golaverage ganado ante el cuarto (Sevilla), y con nueve puntos más que el quinto (Villarreal). La punta de la Liga estaba más complicada (a siete puntos), pero el hecho de jugar Liga de Campeones la siguiente temporada y por quinta consecutiva estaba muy cerca.

Tras dos meses y nueve jornadas sin perder, derrota en casa ante el Villarreal, que ponía emoción a la lucha desde la tercera hasta la séptima plaza que mantenían los rojiblancos y los castellonenses junto al Sevilla, Athletic y Real Sociedad. Sería la última derrota en Liga, pues las siguientes jornadas, victoria en Las Palmas y ante el Eíbar y empate en el Benito Villamarín (entre medias la eliminación de Liga de Campeones en semifinales).

Imagen del Vicente Calderón tras el partido ante el Athletic de Bilbao en su despedida (Fuente | Rubén Jiménez)

La última jornada de Liga, ante el Athletic en el Calderón, coincidió con el último encuentro oficial del Atlético en orillas del Manzanares, ya que, a partir de las siguiente temporada, se comienza a jugar en el nuevo Estadio Metropolitano. Victoria por 3-1 ante los vascos y despedida tan ilusionante como emotiva del estadio.

En la denominada ‘peor temporada de la era Simeone’, el Atlético conseguiría setenta y ocho puntos, quedando tercero clasificado, con quinta presencia consecutiva en Liga de Campeones. En la denominada ‘peor temporada de la era Simeone’, el Atlético acabó la temporada con veintitrés victorias (más de la mitad y tercer equipo de la Liga Santander con más victorias), nueve empates y solamente seis derrotas (ni siquiera una cuarta parte de la competición doméstica, el tercer equipo de la Liga Santander con menos derrotas). En la denominada ‘peor temporada de la era Simeone’, el Atlético marcó setenta goles (tercer equipo más goleador) y encajó veintisiete goles (equipo menos goleado).

Oblak, portero menos goleado de la competición por segunda temporada consecutiva. Griezmann, con dieciséis goles, quinto máximo goleador de la competición, empatado con Aduriz y por detrás de Cristiano Ronaldo, Luis Suárez y el pichichi Leo Messi, y el octavo jugador con más remates a portería. Godín, mejor cabeceador del equipo, el sexto jugador con más remates de cabeza de la competición.

El meta esloveno durante el encuentro ante el Real Betis. (Fuente | Atlético de Madrid)

Correa, Griezmann y Koke, con ocho, máximos asistentes del equipo y séptimos de toda la temporada. Koke, tercer jugador de la competición con más pases buenos por detrás del sevillista N’Zonzi y del canario Roque Mesa, y el jugador del equipo que más faltas recibió. Pero no solo estos, pues todos los demás jugadores ayudaron a estos datos ligueros. Los penaltis, la kriptonita de la temporada.

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