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El jugador albanés empató el encuentro con un gran lanzamiento desde el interior del área. (Fuente | Alberto Hernández - La Gradona)

El conjunto dirigido por Óscar Fernández regresaba al Cerro del Espino tras dos semanas jugando fuera de casa para disputar otro duelo de filiales, esta vez ante el segundo equipo del Celta de Vigo. El Atlético de Madrid entró con buen pie al encuentro: presión elevada y robo rápido ante la zaga celeste. Lo intentó la escuadra colchonera, pero el buen hacer defensivo del Celta B se impuso ante el despliegue en ataque del Atlético. Juan Moreno, Keidi y Ródenas fueron los más activos en labores ofensivas, sin embargo, no pudieron aprovechar las ocasiones fabricadas, en su mayoría, con entradas por banda y centros laterales con las llegadas de Sergi y Carlos.

Pasados los primeros 30 minutos, el conjunto vigués se desperezó y comenzó a conectar con sus mediocentros con mayor facilidad ante el bajón físico del equipo de Óscar Fernández tras una media hora de alta intensidad. A pesar de esto, la zaga colchonera fue capaz de repeler los ataques junto con las buenas salidas por alto de Carlos Marín. El Atlético perdió el dominio del partido, pero la portería rojiblanca se mantuvo intacta hasta el final del primer tiempo.

El comienzo de la segunda parte fue titubeante para los jugadores del filial rojiblanco. Tras 15 minutos de juego, el conjunto vigués aprovechó el titubeo rojiblanco a través de un disparo lejano de Drazic que acabó introduciéndose en la meta de Carlos Marín. El cancerbero del Atlético erró tras dejar pasar el balón, pecando de confianza, y no despejar hacia córner el disparo del jugador celeste. De esta manera el Atlético se vio forzado a reinterpretar un encuentro que se puso cuesta arriba. Las salidas de Arona y Toni Moya ofrecieron un aire distinto, aunque con la misma idea de juego: abrir el campo con los extremos y las llegadas en segunda línea.

A falta de 20 minutos el Atlético metió una marcha más. La presión en zonas comprometidas y la falta de conexión entre defensas y atacantes vigueses favoreció que los rojiblancos vivieran en campo contrario hasta el término del encuentro. El gol del empate llegó gracias a un balón suelto que cazó Keidi tras una buena internada del capitán en los minutos finales. El internacional sub-21 albanés cruzó el esférico en el interior del área ante la imposibilidad del meta vigués de detener el tanto del empate. El filial lo intentó hasta el pitido final, pero las ocasiones rojiblancas no finalizaron en las mallas de la portería del Celta de Vigo B. A pesar del empate, el conjunto de Óscar Fernández se mantiene invicto con dos empates y dos victorias y en la zona alta de la tabla clasificatoria.

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