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El hispano-brasileño ha pisado suelo español ayer por la tarde en el aeropuerto Madrid-Barajas Adolfo Suárez tras generar polémica en varias ocasiones y meses de negociaciones con el club inglés. 

Se pone fin así al culebrón, el Atlético de Madrid abonará al Chelsea 65 millones (frente a los 38 que pagaron por él en el verano del 2014 los blues). El jugador no podrá vestirse de rojiblanco y debutar en esta nueva etapa hasta enero, hasta esa fecha entrenará con el primer equipo en Majadahonda donde realizará su peculiar pretemporada. Sobre los entrenamientos ha bromeado con los medios, a los que ha atendido sonriente: “Estoy bien físicamente. No me da miedo subirme a la báscula, tengo miedo de los entrenamientos del Profe Ortega. Las ganas es algo que siempre voy a aportar de mi parte. Espero dar lo mejor, como siempre ha sido y ojalá que las cosas me salgan bien”.

También ha declarado tener muchas ganas de darlo todo por el club y sentirse “muy feliz de estar en casa. Al final estoy aquí, todo el mundo sabía que quería volver al Atlético de Madrid, y agradezco mucho el esfuerzo que ha hecho Miguel Ángel Gil Marín”. Sobre su regreso ha añadido que “ha tardado demasiado pero al final ha tenido un final feliz”. En las próximas horas pasará el reconocimiento médico y se espera que asista al partido frente al Sevilla en el segundo encuentro del Wanda Metropolitano.

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