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El montenegrino se dispone a golpear el esférico. (Fuente | Atlético de Madrid)

El Atlético, herido tras la derrota europea, regresó a la acción en Butarque con la intención de recuperar el ritmo liguero y mantenerse cerca de la estela azulgrana. Simeone quiso innovar, sorprender al rival, con un sistema parecido al 3-4-3 eliminando de una tacada a los dos laterales convocados para el encuentro ante los pepineros. Juanfran y Vrsaljko, que siguen sin convencer al argentino, comenzaron el derbi desde el banquillo.

Más allá de innovar, Simeone falló por completo en su idea y, por supuesto, en su ejecución. Correa y Saúl, banda diestra y siniestra en la primera mitad, funcionaron de falsos carrileros con falsa profundidad. Un partido, en líneas generales, falso de cada uno de los que saltaron al verde. Ni Correa es efectivo en banda, ni Saúl sabe realizar el trabajo de Filipe desde el costado. La acción más peligrosa de los colchoneros la protagonizó Vietto en el primer minuto de juego tras el fallo del defensor al intentar despejar el esférico en un córner. El Atlético amasó la pelota, dominó la posesión, pero no fue capaz de hacerse con las riendas y poner en serios problemas al conjunto local. El encuentro, a modo de símil, se pareció más a un encuentro de prebenjamines donde los jugadores atléticos iban en manada allá donde el balón cayera.

La segunda mitad mantuvo la línea de la primera: cero ideas y ningún plan alternativa para poner remedio. Sin embargo, el conjunto de Garitano se pudo estirar y lo intentó con mayor asiduidad, pero la figura de Jan Oblak se agranda con cada partido que disputa el esloveno. Un remate desde el interior del área, otro desde las cercanías del área grande y un centro peligroso de Amrabat al corazón del área chica fueron el poco trabajo, pero fundamental, que tuvo que realizar el cancerbero a lo largo de los segundos 45 minutos. Mientras tanto, el Atlético veía como el tiempo corría, los cambios se realizaban, pero el plan seguía siendo el mismo: nada.

No fue hasta el minuto 71 cuando, ya sin Griezmann en el campo y con Vrsaljko en el costado izquierdo, Godín efectuó el primer remate colchonero de la segunda mitad. Probó fortuna en los últimos 15 minutos de juego con centros al área y balones largos para que Saúl, Torres o Godín peinaran para atacar en segundas oportunidades algún balón suelto. No funcionó. El Atlético se atascó desde el vestuario hasta el césped. Ni Simeone acertó, ni los jugadores hicieron un gran partido y, mucho menos, el técnico argentino acertó con los cambios que realizó para solucionar el esquema inicial. El parón internacional dará tiempo y respiro para que el Atlético busque soluciones a los malos encuentros ante Chelsea FC y CD Leganés.

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