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Antoine Griezmann remata el balón ante la presencia de Umtiti. (Fuente | Atlético de Madrid)

Ambiente de partido importante, de partido trascendental en el devenir liguero de los chicos de Diego Pablo Simeone. Nuevo escenario para los duelos entre rojiblancos y azulgranas. El neonato Metropolitano sigue en su proceso para crear una atmósfera especial, con duende, para los partidos grandes y de importante factura. Tiempo al tiempo, pero de momento el Atlético ha cambiado la cara desde el encuentro en Leganés.

Sin embargo, Messi quiso poner las cosas más difíciles desde el primer minuto. Arrancada, conducción e internada en el área que acabó despejando Saúl a córner antes del remate del argentino. Despertó de manera repentina, tampoco había dado tiempo a ello, pero el Atlético apretó al Barcelona, robó en zonas comprometidas e inquietó la meta de Ter Stegen. Lo tuvo Griezmann, muy activo durante todo el encuentro, pero el cancerbero alemán evitó que la bella jugada del ‘7’ colchonero, con túnel incluido sobre Gerard Piqué, acabase besando las mallas de la portería.

A la tercera fue la vencida. Rápida combinación entre Carrasco y Saúl en el último tercio de campo, control del canterano rojiblanco y disparo sensacional con diestra para adelantar Atlético. El mediocentro apareció en el momento idóneo para certificar un gol de bella factura -el primero de un canterano en el nuevo Metropolitano- para colocar en ventaja al Atlético. El equipo de Simeone sacó las garras y se defendió como gato panza arriba, hasta el final de la primera parte. Los primeros 45 minutos salieron a pedir de boca para un Atlético que supo cortar las intentonas azulgranas en las cercanías del área de Jan Oblak.

El regreso al verde del Metropolitano dejó a un Barcelona herido, con las ideas claras y con ganas de lograr el tanto que devolviera el marcador a su estado inicial. Lo buscó, pero el equipo colchonero se mostró inquebrantable hasta que el estado físico hizo acto de presencia. Los jugadores atléticos se pasaron gran parte del partido corriendo detrás del esférico. Las posesiones tan largas y seguidas del Barcelona propiciaron un bajón a falta de 20 minutos para el final, pero el error fue sacar a Carrasco y Correa, lo que ahogo las salidas ofensivas del equipo y echó demasiado atrás las líneas del Atlético.

El Barcelona seguía a lo suyo: un disparo a la madera de Messi, otros tantos despejados por Oblak y el resto se quedaron cerca de la meta defendida por el esloveno. Con el Atlético defendiendo en área propia, los visitantes cercaron las inmediaciones del área rojiblanca con la entrada de Deulofeu, Paulinho y Sergi Roberto: jugaron por dentro, esperando desde la línea de banda Deulofeu, pero con la llegada en segunda línea del mediocampista brasileño.

El Atlético se descompuso un instante, momento que aprovechó Luis Suárez para rematar con la cabeza. Un balón de Sergi Roberto desde el balcón del área y permitió al ariete uruguayo empatar el partido a falta de 10 minutos para el final. El encuentro quedó en botas de Messi. El ‘10’ del Barcelona tuvo en su figura dar la victoria ‘in extremis’ a su equipo en el descuento, pero un seguro Jan Oblak evitó que el lanzamiento del argentino se alojase en la portería del fondo norte.

El Atlético tuvo ocasiones durante la segunda parte, pero no llegó a inquietar de manera contundente a la defensa barcelonesa. Simeone buscó mayor solidez en el centro del campo, donde sufrió menos, aunque por contra cortó las alas en ataque del equipo para llegar de manera precisa hasta la portería de Ter Stegen. Finalmente, tablas en el césped del Metropolitano ante un líder invicto y un Atlético de Madrid que sigue a la estela de los azulgranas y que ya piensa en la cita importantísima europea ante el Qarabagh.

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