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FOTO: El Desmarque Vigo

El pasado viernes 20 de octubre, el Celta de Vigo anunciaba que cerraba la grada de Río del estadio de Balaídos se tenía que cerrar para el partido ante el Atlético de Madrid, así se lo había comunicado el ayuntamiento de Vigo al club, todo ello por motivos de seguridad.

No es la primera vez que esta grada se tiene que cerrar al no poder asegurar la seguridad de los aficionados, ya ocurrió la temporada anterior cuando se suspendió un partido ante el Real Madrid.

Además, al tener todas las entradas vendidas y con tan poco margen de maniobra, el club no ha podido reubicar en el estadio a los aficionados que habían comprado entradas o aquellos que son abonados del Celta de Vigo.

Desde entonces el Celta ha buscado soluciones por tres vías:

Suspender el partido. Así lo solicitó el club gallego a La Liga, pero viendo los problemas de calendario decidieron denegar la petición.

Colocar una pantalla gigante. También se pidió a La Liga la opción de colocar una pantalla gigante en el auditorio del Parque de Castrelos para que los afectados por el cierre de la grada pudieran seguir el encuentro, pero tampoco se ha podido hacer por problemas con los derechos televisivos.

Jugar en el Metropolitano. La última opción fue la de intentar cambiar el orden de la jornada y jugar el partido en el Wanda Metropolitano, pero el Atleti se negó diciendo que tenía unas obras en el estadio. Además, no había tiempo para que se pudieran vender entradas entre los aficionados rojiblancos.

Mensaje del presidente del Celta

Visto todos estos problemas e inconvenientes, el partido se jugará, pero el presidente del Celta de Vigo ha querido salir a la palestra para pedir perdón y anunciar que pese a no ser un problema que sea responsabilidad del club, se hará cargo de la parte proporcional de los carnet de abonados y del precio de las entradas para devolvérselo a todos los que han sido afectados por el cierre de la grada Río.

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