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(Fuente | Atlético de Madrid)

‘La Casa del Fútbol’, programa de Movistar+, realizó un pequeño reportaje sobre la vida de Saúl Ñíguez, jugador del Atlético. Desde los inicios del futbolista ilicitano, él y su entorno repasan su trayectoria y sus momentos decisivos que dieron lugar a lo que hoy en día es Sául, un pilar fundamental del Atlético de Madrid.

El programa deportivo de Movistar+ ‘La Casa del Fútbol’ realizó un reportaje sobre Saúl Ñíguez, jugador del Atlético, donde sus inicios y su trayectoria fueron tratados, así como los momentos claves del futbolista de veintidós años.

Las calles de Elche fueron las primeras en disfrutar del talento de Saúl, curtido por su padre, José Antonio, conocido por todos como Boria: “Mi padre para mí seguramente sea de las personas más importantes de mi vida. Tengo que agradecerle todo lo que ha hecho por mí, toda la exigencia que siempre me pedía… pues al fin y al cabo se lo tengo que agradecer. Jugaba al fútbol por divertirme, sin presión. La única presión que tenía era la de mi padre. Muchas veces me decía que no iba a llegar a nada jugando al fútbol y a mí me tocaba contestarle y luego cerrarle la boca (entre risas)”. Su padre, José Antonio, aseguraba lo mismo: “Nunca pensé que llegaría a donde está llegando”.

Su primer entrenador, Alfonso Arjona, hablaba sobre sus primeros toques con el balón: “Lo vi tocando balón al lado de la misma pista, y se me fueron los ojos hacia un chaval que iba de cabeza hacia todo”. “Chico, un día me vas a dar un cabezazo”, le decía cuando lo miraba.

Y así, el Elche le conseguiría meter en sus filas, aunque ya le seguía de cerca el Real Madrid: “A los nueve años, recibí una oferta del Madrid, y la decliné porque mi padre no me dejaba ir solo con esa edad; a los once ya sí me dejó, por lo que me fui hacia Madrid. Yo viví muchas cosas, pero seguro que cualquier niño de once años recibía lo que recibía yo. Esos momentos que yo cuento, la gente empieza a decir barbaridades. Era el único jugador de mi edad, pero la del Madrid fue una etapa buena; fue dura, pero fue buena porque aprendí y me di cuenta de muchas cosas”.

Por aquel entonces, Michel dirigía la fábrica: “Lo pasó muy mal en su año en el Madrid. Pasaron muchas cosas y él no estaba a gusto“, decía su padre.

Pepe Fernández, entrenador en infantiles de Saúl, decidió cambiar Chamartín por Manzanares: “Coincide con que marché al Atlético de Madrid, y le dije a Michel que no me podía llevar ningún jugador del Madrid al Atlético, ¡sería raro!. Pero me dijo que el chaval (Saúl) estaba a disgusto y no se podía quedar así en el Madrid”.

Un escenario totalmente distinto para Saúl: “Estaba comiendo cuando mi padre me dio la noticia. Le dije que no quería volver a Madrid, pero él me dijo que no sería al Madrid, sino al Atlético. Era un ambiente que era natural, algo normal, era como estar en casa. Aquí lo importante no era jugar al fútbol, sino la persona y mantener los valores. Todo lo que soy soy gracias a Simeone”

En abril de 2013, Saúl debutó con el Atlético sustituyendo a Koke, un año después, salió cedido al Rayo Vallecano, y a la temporada siguiente, cuando todo estaba hecho para su cesión al Valencia, todo dio un giro de 180 grados para que se quedara: “Me vio el míster y me pidió que me quedara, porque me veía diferente, cambiado. Entonces, me quedé”.

Cerca estuvo de truncarse su carrera, tras un golpe en el riñón ante el Bayern Leverkusen: “Es algo que se recuerda muy duro. Yo quería que me quitaran el riñón, pero el que me hizo cambiar de idea fue el Mono Burgos, alguien que había vivido algo incluso peor que lo mío”

A día de hoy, Saúl es uno de los pilares del Atlético. Titular indiscutible, ha sido partícipe de unos de los mejores años del club rojiblanco, y Simeone, su entrenador, se encuentra encantado con él: “Él sigue siendo igual que cuando era niño”, añade su padre.

 

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