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Kevin Gameiro y Ángel Correa celebran el gol del francés. (Fuente | Atlético de Madrid)

El Atlético vence y convence, pero como grupo. La visita a Ipurúa cerró la primera vuelta con victoria y 42 puntos. Cabe recordar que este equipo se ha quedado a 2 y 8 puntos de los registros de las temporadas 2015-16 y 2013-14 en las primeras 19 jornadas. La fortaleza del conjunto de Simeone no es ningún secreto: el equipo por encima de todo.

Sin embargo, el equipo rojiblanco, a pesar de conquistar los tres puntos ante el Eibar, volvió a mostrar las dos caras que ha acostumbrado en diferentes encuentros de lo que llevamos de campaña. Verticalidad, rapidez y ataque desde la perspectiva más sencilla. Así fue como el Atlético echó atrás a los armeros y se adueñó del control de la primera mitad. Poco tardaron los pupilos de Simeone en poner el susto en el cuerpo a la hinchada local: Combinación en pocos toques, balón en el interior del área y disparo de Ángel Correa que faltó por determinar sus verdaderas intenciones. Kevin Gameiro, que pasaba por allí, a punto se quedó de mandar a las mallas el centro-chut del argentino.

No titubeó más el Atlético. Pase en profundidad de Koke para Antoine Griezmann, breve conducción y pase al punto de penalti para que, esta vez sí, Gameiro pusiera el primero en el electrónico. El suspense, sin embargo, tampoco faltó a su cita. A pesar de la escueta tensión, el ‘21’ rojiblanco definió perfectamente para alojar el esférico entre las piernas del meta del Eibar. Manta y carretera, que el camino era largo.

El descanso, al contrario de lo esperado, aletargó las ganas de los de Simeone. La chispa del primer tiempo se perdió, incluso con la entrada de Carrasco. La novela ‘El extraño caso de Jekyll y Mr. Hide’, al parecer, tiene su réplica en la vida real. El control del partido pasó a manos de los locales y las ocasiones, también. Tardó en avisar el Eibar, pero Jan Oblak estuvo pendiente en todo momento de no echar por tierra el trabajo de la primera mitad. El trayecto se presentaba tortuoso y con el paso de los minutos se tornó en realidad.

La entrada al terreno de juego de Augusto, indicativo de las intenciones de Simeone -mirando a la ida de Copa del Rey ante el Sevilla- echó aún más atrás al Atlético. El plan era claro y conciso: contraataque veloz y no fallar la ocasión. Lo primero resultó a medias, pero la segunda parte de la estrategia suspendió notablemente. Antoine Griezmann contó con la más clara, pero su mal control y el chut con la diestra no fueron los ideales. Tocaba sufrir.

Y así fue. El equipo de Mendilibar adelantó sus líneas, abrió el campo y comenzó a colgar balones al área. ¿El problema a resolver? La ecuación tenía como ‘x’ a Jan Oblak. El guardameta esloveno demostró una vez más sus excelentes reflejos y anuló cualquier ocasión de los locales. Hasta el último minuto lo intentó el Eibar, pero la falta de precisión en la definición y las acciones de Oblak fulminaron las opciones del empate.

El Atlético venció como grupo, pero volvió a dejar correr el tiempo durante la segunda mitad y tirar la posibilidad de sufrir menos y pasar por encima de un rival controlado en los primeros 45 minutos. Lo positivo: victoria, 42 puntos y abre brecha con el Real Madrid (a 10 puntos con un partido más) y obliga al Valencia a vencer para no perder comba en la lucha por el segundo puesto.

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