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(Fuente: Atlético de Madrid)

Siempre que el canterano ha marcado en el filial, primer equipo o selección en partido oficial, su equipo ha conseguido sumar: 35 victorias y cinco empates.

Saúl Ñíguez es pieza fundamental en el equipo del Cholo Simeone, además de un futbolista que marca diferencias y  objetivo de otros grandes equipos del continente. Por si fuera poco, el mediocentro convierte cada vez más goles y está a solo uno de su máxima cantidad (11) en una única temporada. Responsable de llevar una importante carga del juego del equipo en sus piernas cada vez que pisa el verde, es talismán para el equipo rojiblanco y la selección cada vez que consigue marcar. No así con el Rayo, ya que durante la etapa que vistió la franja, sufrió su única derrota 1-4 ante el RCD Espanyol por la jornada 13 de liga en la temporada 13/14.

El canterano se ha encargado también de abrir la lata en 15 de los 18 partidos en los que ha gritado gol desde la temporada pasada en el Atlético de Madrid y la Sub 21. El último de ellos, anoche ante el Lokomotiv de Moscú en los octavos de final de la Europa League. Un zurdazo muy lejano que consiguió batir al meta del conjunto ruso, colocando el balón muy cerca de la escuadra mientras caía tras sufrir un resbalón en el lanzamiento.

Para los aficionados colchoneros es muy fácil recordar los goles de Saúl, un jugador que, según él mismo, puso en riesgo su salud por vestir estos colores. Y es muy fácil recordarlos porque Saúl los ha malacostumbrado a marcar, en mayor medida, a los equipos grandes, en partidos trascendentes y en momentos decisivos. Cuando el equipo está en riesgo, Saúl toma las riendas y se encarga de poner al frente al Atlético de Madrid. Como aquella vez en el Calderón contra el Bayern de Múnich, dejando atrás a los defensores como quien supera conos, colocando un disparo inalcanzable para quien era por entonces uno de los mejores porteros del mundo: Manuel Neuer. O aquella otra contra el Barcelona en el primer clásico del nuevo Metropolitano, con su pierna menos buena, superando al segundo mejor portero de la competición doméstica según los datos: Ter Stegen. Seguramente también se acuerden fácilmente cuando gritaron el penúltimo gol de Champions en el Vicente Calderón, cuando soñaban con la remontada al vecino en semifinales de la competición.

Saúl Ñíguez no sorprende ya con su despliegue sobre el campo, cada vez más importante. Ahora también se consagra como goleador talismán del equipo de Diego Pablo Simeone. Para ganar, que marque Saúl el primero, del resto se encargará la propia inercia.

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