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El meta esloveno durante un encuentro con el Atlético de Madrid. (Fuente | Atlético de Madrid)

La plaga de sorpresas en Europa a punto estuvo de atacar al conjunto rojiblanco. Y es que la tarde en Lisboa ha sido, probablemente, una de las más aciagas de la temporada. Desconectado y desconocido, el Atlético de Madrid no encontró su sitio durante los 90 minutos del encuentro.

Los blanquiverdes marcaron el ritmo de más a menos en la primera mitad y dieron el primer susto gracias al testarazo de Sebastian Coates. El defensor uruguayo, solo en el punto de penalti, cruzó con la cabeza un saque de esquina que Jan Oblak tuvo que salvar de manera prodigiosa. El esloveno, una vez más, demostró ser el mejor del mundo en su puesto. Respondieron los rojiblancos de inmediato con otro remate con la testa, pero Costa cometió falta sobre Ristovski en el salto.

Y, de repente, el Atlético naufragó. El asedio del Sporting CP sin ser intenso fue constante, lo que le valió el premio del gol. El centro lateral de Ristovski encontró en el segundo palo a Montero después de que Oblak no llegara a desviar el esférico. El balón tocó en Diego Costa, lo que evitó que el portero esloveno pudiera despejar a córner. Pero los problemas se mostraron también en forma de lesión. Lucas, que recibió un codazo de Ristovski, tuvo que ser sustituido en el descanso. El francés aguantó algo más de cuarto de hora sobre el verde. Vrsaljko, tras el intermedio, sustituiría al canterano.

Sin embargo, los locales bajaron el pistón y el Atlético aprovechó para dar mayor calma al encuentro, aunque sin claridad para crear ocasiones de peligro. El primer tiempo, sin Oblak, hubiera sido una debacle total para las opciones de estar en las semifinales de la Europa League.

El segundo tiempo, de puro sufrimiento, permitió ver a un mejor Atlético que no supo finalizar las ocasiones de las que dispuso en botas de Griezmann. Aunque el Sporting CP también las tuvo, Jan Oblak se convirtió, como no, en el muro infranqueable para las intentonas portuguesas.

Pero las malas noticias se acumularon. Diego Costa, en un pase en profundidad de Koke, cayó lesionado. El ariete rojiblanco se echó las manos a su pierna derecha y pidió el cambio al instante. Diego a la banca y Torres al verde. El fuenlabreño se convirtió en un balón de oxígeno para el Atlético en ataque, aguantando el esférico y con desmarques en profundidad, y en defensa, echando un cable como un zaguero más. El tercer cambio, Ángel Correa por Vitolo, dio mayor frescura en el tercer cuarto de campo, aunque estuvo igual de impreciso que el canario.

Y Oblak, mientras, a lo suyo. El portero atlético, que regresó a la que fue su ciudad, demostró lo que un portero debe hacer: Atrapó balones, despejó los complicados y se hizo fuerte en las disputas aéreas. Clínic de como ser el mejor portero del mundo a precio de semifinales. Bruno Fernandes y Montero sufrieron en carne viva las estiradas y atajadas del guardameta esloveno.

Pero el Atlético, que de sufrir sabe lo que no está escrito, tuvo en las botas de Antoine Griezmann el empate e, incluso, la victoria. La primera la detuvo Rui Patricio. El francés dudó y el meta luso lo aprovechó en su favor. La segunda, pocos minutos después, acabó rozando el palo derecho. La noche del ‘7’ rojiblanco pasó de gris a negra. Desaparecido e impreciso no pudo ayudar al equipo con sus dos ocasiones más importantes del partido. No evitó el sufrimiento de más en los minutos finales.

Aún así, casi sin merecerlo en su visita a Portugal, el encuentro finalizó con victoria lisboeta, aunque no fue suficiente para eliminar al equipo de Simeone. El Atlético estará en el bombo del viernes para las semifinales de la Europa League junto al Arsenal, Salzburgo y Marsella.

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