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Diego Costa encara a Ospina. (Fuente | Atlético de Madrid)

El Metropolitano se apuntó a su primera gran cita de la historia con el conjunto rojiblanco. Resultado de manual. El Atleti venció y pasó a la final de la Europa League. “Rumbo a Lyon” clamaba el fondo sur del estadio. Los chicos del ‘Mono’ Burgos, con el permiso de un Simeone en el palco tras su expulsión, ejecutaron a la perfección el plan y el objetivo está cumplido a la mitad. Solo queda el otro cincuenta por ciento: vencer en la final.

La atmósfera del encuentro prometía intensidad, lucha y emociones fuertes en el campo y en la grada. La afición se sumó a las peticiones de cuerpo técnico y jugadores. Nunca fallaron, ni en segunda, ni fallarán. El patrimonio inmaterial que jamás se desprenderá del club rojiblanco. Comenzaron tranquilos y agazapados ambos conjuntos. El Atlético con balones largos y el Arsenal con la posesión.

Pero las malas noticias empezaron pronto para los londinenses. Laurent Koscielny cayó lesionado tras escurrirse fortuitamente en lo que pareció un problema con su talón de Aquiles. Camilla y bajo aplausos fue despedido el central galo. Despertó el Arsenal, aunque sin llegar a finalizar en la portería. Diego Godín emergió como héroe y figura de la eliminatoria. El charrúa demostró estar en el Olimpo de los defensas del fútbol en la segunda cita más importante de la temporada (queda la final de Lyon).

El Atleti no perdió de la cabeza el objetivo: anotar un gol que, mínimo, forzara la prórroga en caso de posible desastre. Ni fue, ni dejaron que fuera. Un despeje de Jan Oblak y la ayuda de Calum Chambers, sustituto del lesionado Koscielny, sirvieron para que Griezmann recogiera el esférico y asistiera a Diego Costa. El tanque rojiblanco encañonó a David Ospina y el resto es historia. Gol y billetes de embarque para Lyon.

Aunque no todo fue tan sencillo. La historia continuó y los protagonistas, cada uno por su lado, se empeñaron en definir un guion sin cerrar. Los pupilos del ‘Mono’ Burgos pudieron arreglar el asunto, pero la defensa gunner se empeñó en todo lo contrario. Diego Godín y ‘Gabi’ Fernández se echaron el equipo a las espaldas. El capitán no falla en las grandes noches del Atlético y en esta ocasión no iba a ser menos. Otro que se sumó fue el ‘7’ rojiblanco. Griezmann estuvo en todas partes para dar un apoyo, desahogar al equipo, hacerse fuerte en los choques y animar a la grada del Metropolitano. El francés quiso llevar a su equipo a la final y así lo hizo.

Y es que el Arsenal trató de incomodar a Jan Oblak, pero la zaga colchonera no dejó que fuera posible. Solo un lanzamiento lejano de Aaron Ramsey obligó a estirarse al meta esloveno. Noche “tranquila” para Oblak. A pesar de no tener mucho trabajo, sí que vivió en primera persona los centros laterales que se paseaban por el área. El muro defensivo del Atlético fue suficiente para anular las acometidas visitantes.

Diego Costa y Griezmann, la dupla perfecta para la ofensiva atlética, tuvieron las mejores oportunidades. Las intentonas no fueron suficientes para echar abajo una defensa bien asentada que contó con la ayuda de un gran David Ospina. Sin embargo, el susto lo protagonizó el hispanobrasileño. Se fue sustituido por Fernando Torres tras sufrir unas molestias musculares (calambres según el propio jugador), pero ya estaba todo decidido. Así se gestó la primera noche histórica del Metropolitano. El Atlético se apunta a la final de Lyon.

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