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El Atlético de Madrid empató a dos con el Eibar en un partido intrascendente, excepto por la marcha de una de las mayores leyendas colchoneras de la historia: Fernando Torres.

Como si fuera una gran noche. Como si se jugase una final en el Metropolitano. Como si el título de Liga Santander estuviera en juego contra el Eibar. El ambiente invitaba a pensar en una ocasión para levantar un título. Pero nada de eso. Se marchaba Fernando Torres. Que no es ganar un título, pero sí es como perder diez. Se despide el ‘Niño’, pero lo hace como leyenda.

Tifo espectacular, que reflejaba un ‘De Niño a Leyenda’. Torres portando el brazalete de capitán y la afición entregada a él y a su equipo. El sorteo de campos entre él y Dani García, otro adiós de una leyenda en su club, en este caso del Eibar.

Los primeros compases del partido dilucidaban en lo que iba a derivar el encuentro: la búsqueda continua a Fernando Torres. Y de esta manera llegó la primera clara. Torres cruzó en exceso ante Dmitrovic después de ganar de gran manera la partida a Lombán.

Después del fulgurante inicio de los locales, ocurrieron pocas cosas en el Metropolitano lejos de los homenajes al protagonista del día. Dominio local sin profundidad (como en muchos pasajes de la temporada) y destellos de Vitolo o Correa para crear algo de peligro.

Entre todas las pérdidas de los locales llegó el 0-1. Jordán se adelantó a un Savic lentísimo -como de costumbre- y dejó el balón para que Kike García se adelantase a Oblak lanzándose al suelo. La afición se enfrío en los siguientes minutos. El equipo rojiblanco comenzó pagando el buscar a Fernando Torres en todas las jugadas.

El Eibar superaba hasta el momento a un Atlético que no era capaz de superar la presión de los visitantes. Sin embargo, Gabi aprovechó el mínimo error de los armeros en la presión para dejar solos a Correa y Torres frente a Dmitrovic. El argentino buscó a Torres otra vez… y ahora lo encontró: 1-1 y locura en el Metropolitano, el ‘Niño’ había marcado.

El descanso llegaba con la afición entregada a la causa. Entre olas y vítores a Fernando; Correa y Vitolo se permitían el lujo de disputar un partido genial sin querer ser protagonistas… servían al ‘Niño’. En la segunda mitad, el Eibar arrancó más incisivo en ataque y poniendo en graves problemas a la defensa local.

Sin embargo, el dominio visitante no se iba a materializar en el marcador. La afición quería gritar (y gritó). Otro golazo de Fernando Torres. Esta vez ganó a Paulo en velocidad para luego regatear a Dmitrovic. Doblete y reacción espectacular del Metropolitano. Se iba con su gente a celebrarlo en una imagen para la historia y colocar el 2-1 en el marcador.

Entre unas cosas y otras, entraba Griezmann y el debate se servía en la grada. No habló en Neptuno: pitos. Marcó dos goles en la final: aplausos. Griezmann se venía abajo y Simeone levantó a la grada que acabó coreando el nombre del francés. Entre tanta “telenovela”, zambombazo de Peña y golazo del Eibar. El lateral superó a Oblak con un voleón espectacular y empataba el partido.

El que también se retiraba era Álvarez Izquierdo. No lo quería hacer de cualquier manera y convirtió la segunda parte en un festival de tarjetas. Este vendaval acabó en una tarjeta roja más que discutible a Lucas Hernandez, que se marchaba ovacionado de la parroquia rojiblanca.

De aquí al final solo hubo sentimientos, cánticos y lágrimas. El Eibar daba por bueno el empate y el Atlético no quiso arriesgar para no acabar perdiendo. El partidazo de Torres daba paso al homenaje a la Leyenda colchonera. De Niño a Leyenda. De ser nada a ser todo. Gracias Fernando, por ser fútbol y por ser Atleti.

 

 

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