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FUENTE | Atlético de Madrid

Parece que Griezmann va a hablar, por fin, de su futuro. Todo apunta, desde Francia incluso, que dirá que continúa en el Atlético de Madrid otro año más. Todo apunta, también, a que Griezmann ha esperado movimientos de terceros para tomar su decisión final. Pero, ¿a qué esperaba Antoine?

Primero de todo y que vaya por delante, esto es opinión, no información, aunque en algo tan enrevesado como esto, no se descarta acertar por suerte en un detalle o dos. En primer lugar, y algo que seguro que ha podido pasársele al ‘7’ por la cabeza, era esperar al mejor postor hasta el final. Aguantar hasta el último día por ver si el Barcelona le subía la ficha (cosa altamente improbable, porque en Can Barça no tenían más para ofrecer), o por ver si el Atleti mostraba sus cartas y le daba lo que prometía: un jugoso contrato de más de 20 millones al año (el niño no es tonto) y un par de piezas de su consejo para la plantilla rojiblanca.

Y aquí es donde comienza el lío que ha llevado al Atlético y Griezmann a este punto: para retener a uno, hay que fichar a otro. Thomas Lemar. Un jugador muy interesante para la banda izquierda (y derecha también) del Metropolitano. Sí, amigo de Antoine. Sí, sin demostrar lo que va a costar (más de 60 millones a no ser que el Mónaco esté de liquidación). Y sí, decidiendo por su cuenta la confección de un club profesional. La imagen en la que puede quedarse el Atleti es de ceder ante un chantaje de más de 80 millones; pero si lo pensamos fríamente, a Diego Pablo Simeone le viene todo esto de perlas.

¿Quién sabe si el Cholo es completamente consciente y conocedor de la intrahistoria? ¿Es posible que él, Griezmann mediante, haya movido los hilos para mantener a su jugador fetiche y además, sacar provecho con un refuerzo necesario?

FUENTE | Atlético de Madrid

Sea como sea, si Simeone ha tenido voz y voto en esta odisea, es un genio, pues se habría aprovechado de la oferta del Barcelona, al que dejaría ahora en muy mal lugar (y cuidado con las sanciones), y tendría a su estrella de vuelta a casa con un fichaje bajo el brazo.

Quizá todo esto es una confabulación estratosférica y estrambótica y Griezmann simplemente haya estado jugando a dos bandas por su interés personal. Pero que Simeone haya intentado beneficiar a su equipo aprovechando la coyuntura parece concordar plenamente en la situación. Ya consiguió echar para adelante al Atleti cuando éste se echó para atrás con Vitolo, y ya consiguió recuperar a Costa un año después de que el Chelsea dijera ‘nones’. De este Diego Pablo puede salir cualquier cosa, y tiene arte hasta para marear la perdiz. Si beneficia a la parcela deportiva del club, bienvenido sea.

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