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Fuente | ATLÉTICO DE MADRID

Hoy, 15 de junio de 2018, el Atlético de Madrid, por fin, tras décadas en la inopia, se ha hecho mayor. No grande, que siempre lo ha sido. Ni relevante en el panorama del fútbol, que ya lo era desde hace 5 años. Hoy, por fin, dice no. Hoy, por fin, se planta, compite en los despachos y se quita el cartel de club vendedor.

Griezmann se queda. Y no se queda porque se le ate a una silla y se le encierre en un garaje. Se queda porque quiere. Y sí, influye el dinero que va a cobrar, estaría bueno, pero esta vez se va más allá. Una estrella mundial elige continuar en un club porque ese club está preparado para ganar. Ya no es sólo competir, que sabemos de sobra que con Simeone en el banquillo eso viene de serie. Es ganar.

(Fuente | Atlético de Madrid)

El Atleti ha decidido dejar de ser un aspirante outsider a meter el culo en el sillón de los peces gordos.

Y que Griezmann se quede significa mucho más. Significa que el club deja de ser un escaparate para ser un escenario definitivo donde los mejores quieren estar. Ya no es un punto de paso para que las promesas emergentes se conviertan en realidades. Ya no es un criadero donde Barcelona, Manchester o Chelsea vengan a dejar millones y se lleven tu mejor pieza. Aquí ya no se viene a crecer para dar el último salto, aquí ya se viene a ser campeón.

Y el club, sin que sirva de precedente, ha plantado, con perdón de la expresión, los cojones encima de la mesa. ¿Hace falta dinero? Se pone dinero. ¿Hacen falta jugadores? Se traen jugadores. Los jugadores juegan donde quieren y ahora quieren jugar en el Atlético de Madrid. Otorga las herramientas necesarias para que el auténtico cerebro y artífice de todo esto, que es Diego Pablo, culmine su faraónica obra maestra. Esa Champions del 1 de junio de 2019 no puede salir bajo ningún concepto del Estadio Metropolitano.

Y ya era hora, por último, de que el Club Atlético de Madrid, como institución, estuviera a la altura de su afición, equipo, cuerpo técnico e historia. El prestigio que se ganaba en el campo, y en la grada, se desperdiciaba en el despacho. Hoy podemos decir que se ha dado un paso revitalizante y esperanzador, pues por fin se hacen las cosas como merece el Atleti. Hoy es un día de enhorabuena, ahora toca trabajar, preparar y rematar un verano de cara a una temporada que debe ser la definitiva para encumbrar esta santa casa en lo más alto.

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