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(Foto: Atlético de Madrid)

Después de haber estrenado su casillero ante el Celta B hace tres semanas, el extremo andaluz firmó otro golazo en el empate ante el Burgos.

El Atlético de Madrid B no pasa por su mejor momento en cuanto a resultados. Tampoco en la clasificación. No obstante, la cantidad de jugadores que han llegado desde el juvenil y su despliegue futbolístico en la tercera categoría del fútbol español ilusionan a los aficionados colchoneros que anhelan la llegada de un nuevo ídolo del club. El encargado de hacerlo esta semana ha sido Joaquín Muñoz gracias al zurdazo que mandó a guardar apenas comenzado el encuentro en El Plantío.


Imposible hacerlo más parecido

La primera victoria del filial llegaba hace tres semanas en la Ciudad Deportiva Wanda ante el Celta B. Óscar Clemente abrió el marcador y lo celebró como acostumbraba en el equipo de Manolo Cano, pero lo que nos interesa ahora es el segundo tanto, el de Joaquín Muñoz, un zurdazo inalcanzable para el portero del club gallego tras recortar en una baldosa del área a los defensas rivales. Ayer, recibió un taconazo de Óscar Clemente y, en un espacio muy reducido, logró deshacerse de dos defensores y volvió a definir con la zurda al palo largo haciendo imposible la estirada del portero. Si nos pusiéramos a comparar ambos tantos con la mayor precisión posible, quizá solo encontraríamos diferente la trayectoria del balón.


Primera temporada con el filial y asentado en el once

Superada la primera decena de partidos del Grupo I de Segunda División B, Joaquin Muñoz es uno de los jóvenes recién llegados al equipo que puede sentirse parte importante del filial. Un total de ocho son las veces que el extremo ha salido de inicio y solamente una desde el banquillo, superando los 700 minutos sobre el césped. Es uno de los once jugadores que más tiempo ha estado en el verde, participando en tres goles: dos suyos y la asistencia a Darío Poveda en el derbi ante el Real Madrid Castilla.


Segundo gol con sabor agridulce

Tras haber marcado el primero de sus goles esta temporada, Darío Poveda cerró la victoria por 3-0 ante el filial vigués. Por desgracia, en la mañana del pasado domingo ni la eficacia ni el resultado fueron los mismos. Los dirigidos por Óscar Fernández tuvieron ocasiones de sobra para aumentar la ventaja, pero el buen hacer del portero rival y la falta de contundencia en alguno de los disparos fueron clave para volver a la capital con un punto que sabe a poco en el vestuario colchonero.

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