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Luis Aragonés da instrucciones a Fernando Torres ante el FC Barcelona. (FUENTE | F9T)

Atleti – Barça. Barça – Atleti. Durante muchos años, especialmente en los 90′, se le llamaba “El Clásico del gol”. Duelos repletos de remontadas, goleadas, idas y venidas e intercambios de golpes entre dos equipos que, si bien no han sido acérrimos enemigos nunca (ni falta que hace), son grandes rivales que pugnan por destronarse cada año el uno al otro.

Desde la creación de la Liga, el Atlético y el Barcelona se han disputado una gran cantidad de títulos y una plaza en el podio histórico de clubes de España. Hasta la última década del pasado siglo, rojiblancos y culés se repartían el botín del fútbol nacional (y casi internacional) de manera equitativa. Fue a partir de 1988, con la llegada al banquillo del Camp Nou de Johan Cruyff, cuando el Barcelona comenzó una dinastía que lo catapultó por encima del Atleti en el palmarés y lo colocó en el Olimpo del fútbol mundial.

Ahora, de la mano de Simeone, el Atlético busca recuperar el tiempo y equilibrio perdidos, aunque, paradójicamente, el Atleti atraviesa a día de hoy una de sus peores rachas históricas ante el Barça, ya que tanto en los 90′ como en los 2000′, los colchoneros eran asiduos a la hora de mojar la oreja al gigante de la ciudad condal.

Precisamente a comienzos del s.XXI, en los tiempos más convulsos y dramáticos de la historia atlética, se produjo uno de los partidos más insólitos de los Atlético – Barcelona. Fue en la jornada 20 de la temporada 2002/03, cuando el Atleti era un recién ascendido y el Barça, un sorprendente candidato al descenso.

Simeone y Luis Enrique en un Atleti – Barça de los 90′

Una década antes, los duelos entre colchoneros y culés habían dejado resultados de locura.

El 4-3 histórico en el Calderón, el 5-4 de Copa con póker de Pantic, el 1-3 del Doblete, un 5-2 rojiblanco con una vaselina de Caminero para el recuerdo… El descenso del Atleti en el verano del 2000 truncó un espectáculo digno de análisis y estudio paranormal.

Tras dos años en Segunda División, el regreso a Primera en el año del Centenario fue un soplo de aire fresco para la afición rojiblanca.

Torres y Mendieta pelean por un balón en la primera jornada de la Liga 2002/03. (FUENTE | MD)

Su regreso fue por todo lo alto, visitando el Camp Nou y rescatando un meritorio empate. Fue a la vuelta, en el Vicente Calderón, donde el Atlético sorprendió a todo el mundo y dejó al Barcelona sumido en una crisis en la que no se había visto prácticamente nunca.

Era 1 de febrero de 2003. Atlético y Barcelona salen al césped del Calderón juntos, portando una pancarta de apoyo a la candidatura olímpica “Madrid 2012”. Los colchoneros, octavos con 25 puntos. Los blaugranas, duodécimos con 23 unidades. Un duelo de muchas urgencias, muy alejados de un líder, la Real Sociedad, que sumaba 43 puntos y que no había perdido un solo partido en la primera vuelta del campeonato.

El partido fue un rodillo atlético. Entrenados por Luis Aragonés, los rojiblancos dominaron el balón y las ocasiones. En un primer tiempo más pausado, la diferencia la marcó el Niño.

Coloccini defiende a Dani en el Atleti 3-0 Barça. (FUENTE | GETTYIMAGES)

Fernando Torres, que esa temporada debutaba en Primera, hacía un golazo marchándose de Frank De Boer como si se tratase de un espantapájaros mal puesto en su camino.

En el segundo acto, las diferencias entre uno y otro se acrecentaron. El Atleti, más vivo y metido en el partido, doblaba su ventaja a 20 minutos del final. Tras un centro lateral, Emerson se elevaba para cabecear a la red ante un Bonano que no podía hacer nada para evitarlo. Con el 2-0, lejos de encerrarse atrás, los locales olieron la sangre del rival herido. Un ex del Barça, Luis García, cerraba la goleada con un fuerte disparo que impactaba en el larguero antes de colarse por la escuadra.

El paseo fue escandaloso. La afición del Manzanares, que había pasado por un pasaje similar un par de años atrás, veía como el coloso culé se deshacía en pedazos.

Rochemback y Correa pelean el balón. El Atleti pasó por encima al Barcelona (FUENTE | GETTYIMAGES)

La sensación de debilidad llevó a la hinchada atlética a cantar la burla de “a segunda” a todo un campeón de Europa. 

Y la clasificación no engañaba a nadie. Mientras que el Atleti se acercaba a dos puntos de Europa, el Barcelona se quedaba a tan solo tres unidades de los puestos de descenso. Por tildar aún de más dramatismo al contexto, el Barça estaba más cerca del colista (9 ptos.) que de los puestos Champions (12 ptos.).

Por suerte para los culés, el equipo no tardó en reaccionar y acabó salvando la temporada clasificándose, eso sí, en la última jornada, para la Copa de la UEFA. El Atleti, en cambio, se desinfló en las últimas fechas y acabó 12º. Meritorio para un recién llegado, pero insuficiente si hablamos del Atlético de Madrid.

Sin embargo, aquel encuentro levantó el polvo de un duelo que se había apagado durante dos años, y creció a partir de entonces en una década donde se volvieron a ver resultados locos e inesperados. Desde el 0-6 del Barcelona en el Calderón, hasta la remontada agónica del Atleti al “PepTeam” del sextete. De hecho, el Barça de Guardiola es el último conjunto azulgrana en caer en liga ante el Atlético. Fue en 2010, cuando los rojiblancos vencieron por 2-1 con goles de Forlán y Simao.

Y es que Simeone no sabe lo que es ganar al Barcelona en liga. 9 derrotas y 4 empates. Un bagaje muy pobre para el Cholo, que el sábado tendrá oportunidad de reescribir con un triunfo que lo aúpe por encima del Barça.

 

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