Compartir
(Foto: Atlético de Madrid)

El ariete francés atraviesa su peor racha goleadora como visitante en Champions League cuando el Atlético de Madrid más lo necesita.

Antoine Griezmann no es ni de lejos el delantero, la estrella, ni la figura más controvertida que ha pasado por el Atlético de Madrid. No obstante, es capaz de cosechar opiniones muy polarizadas respecto a su juego, influencia y comportamiento desde que llegase al club.

Anoche en Bélgica, las criticas se centraron una vez más en la apatía del equipo. El Atleti dejó marchar a su último líder un día de verano cualquiera y, desde entonces, nadie alza la voz más alto en este equipo que Diego Pablo Simeone. El Cholo no encuentra en el campo un líder que transporte su filosofía y eso ha provocado la ira de la afición cuando el equipo no responde a las exigencias.

En la noche que el Atlético de Madrid debía ganar para pasar como primeros de grupo, Antoine Griezmann se vio solo en la delantera. Como en las peores noches de la temporada pasada, el francés no pudo resolver los problemas del equipo en ataque y, en una de las mejores ocasiones, vio como el arquero belga mandaba a córner su zurdazo al ángulo. Con la sequía consumada anoche, Griezmann acumula ya más de un año y medio, o lo que es lo mismo, 659 días sin marcar a domicilio en la mayor competición europea.

El pecado de Antoine Griezmann es haber comentado su objetivo natural de subir al escalón, o en palabras suyas «sentarse a la mesa», de Cristiano Ronaldo y Leo Messi. El primero vive acordándose de su antiguo jefe cada vez que puede y deja de lado su ambición pasada, mientras que el argentino nunca dice una palabra de más y se encarga de poner punto en boca con su zurda majestuosa. Antoine, por otra parte, no es capaz de tirar de su equipo como quizás sí hagan los dos futbolistas a los que se quiere parecer.

Para excusarle podemos decir que el equipo que concibe Simeone nunca gira en torno a un jugador, a diferencia de lo que encuentran Cristiano y Messi en sus equipos, pero esa excusa deja de valer cuando se ha traído al club lo que Griezmann expresamente ha querido para hacerle compañía y aún así los resultados no terminan de ser los deseados. Por eso, a día de hoy, Antoine Griezmann vive condenado por su pecado.

Comments

comments

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.