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El Atlético de Madrid arrolló al Sevilla el 25 de febrero de 2018, firmando el mejor partido a nivel colectivo del año fuera de casa y probablemente a nivel global. Una ‘manita’ que hacía de revalida después de la derrota en Copa del Rey frente a los andaluces.

Costa siendo Costa, Griezmann siendo Griezmann o Koke siendo Koke… tan fácil decirlo y tan difícil verlo. Aquel día en el Sánchez Pizjuán disfrutamos de las verdaderas versiones de nuestras estrellas, algo que pocas veces hemos disfrutado en un 2018 tan irregular como poco vistoso en lo que a actuaciones individuales se refiere.

Funcionó la presión, la creación, la finalización y, hasta el despiste final, la defensa. El primer gol llegó precisamente con un genial ejercicio de presión y finalización por parte de Diego Costa, mostrando una garra efectiva que estamos añorando a finales de año, ya sea por lesión o por imprecisión. Robo a Banega en la frontal y trallazo ante Sergio Rico para  adelantar al Atleti… y luego se encaraba con la grada: el verdadero Diego Costa.

Al borde del descanso fue Griezmann el que brilló con luz propia. Recogió un rechace en la frontal, dribló a tres rivales con una enorme facilidad y se sacó un derechazo terrible que entró por la escuadra defendida por Sergio Rico. Regate, gol… y con la derecha. El primero del hat-trick de ‘El Principito’.

Y en la reanudación llegaba el 0-3. Diego Costa recibiendo en el área, superando a Sergio Rico por encima y siendo derribado por el guardameta para provocar un penalti, como se dice coloquialmente, como una catedral. Griezmann lo enchufaba y antes del 60 ganando 0-3… atípico, muy atípico en el Atlético de Madrid 2018.

No se iba a quedar ahí el resultado porque el Atleti iría a por más y llegaría el 0-4… lo que ocurre cuando buscas más y más, que en ocasiones marcas más y más goles. Un error en la salida sevillista lo aprovechaba Griezmann para dejársela de cara a Koke con un taconazo sublime. El vallecano la empujaba y hacía el cuarto.

Antes de la ‘manita’, Griezmann tuvo otro gol en sus botas en un mano a mano que mandó a la madera. Un no parar de ocasiones que no se ha visto en todo el 2018 del Atlético de Madrid. Sí llegaría el quinto con una internada genial de Saúl llegando a línea de fondo y filtrando el balón al punto de penalti para que Griezmann marque el quinto (su hat-trick) abriendo el pie de una manera excelsa. 

Esos 80 minutos son, para un servidor, los mejores del año para los rojiblancos. Los últimos 10: para olvidar. Se encajaron dos goles entre tontos y tontísimos (Sarabia y Nolito) que empañaron un poco la ‘manita’ colchonera.

 

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