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Derrota en el derbi que solo ha tenido dos significados: el Atleti no tiene alma y los árbitros (ya sea con VAR o sin VAR) no tienen imparcialidad.

Rabia, impotencia. Otra vez más. Ya he perdido la cuenta. Al final esto me va a quitar años de vida. Pero es lo que tiene ser del Atleti, que te quitan más que te dan. Hablo en general, en todos los sentidos. Pero también hablo de los de arriba, del “VARapalo” que nos han dado en el último partido ante el Madrid.

He visto muchas imágenes, muchísimas. Pero claro, no emitidas por televisión porque no interesa. Y la espiral del silencio que se crea y que nos perjudica ya te termina por hartar, porque todo lo que te salpica es para mal. Este derbi ha sido la gota que colmó el vaso (bueno, el bidón, porque con vaso me quedo corto a todo lo que hay que aguantar). Incluso creo que aunque el VAR hubiera estado hace doce años, el gol legal anulado a Perea nos lo hubieran anulado igualmente. Tal vez el gol de Ramos en Milán no, pero eso es otro mundo, porque no es España, es Europa. Pero bueno, eso ya es arroz pegado.

Pero aprovecho que ahora mediáticamente se puede hablar más para decir, reiterar y asegurar que esto se viene dando toda la temporada. Yo, partidario del VAR, quiero que con esta tecnología, por lo menos, nos dejen de ningunear como han hecho siempre.

Que si a las rayas rojiblancas le quitas el rojo o le cambias el blanco por el azul, los amigos de Florentino o Bartomeu se echan a la calle (metafóricamente hablando) con portadas de periódicos y con imágenes televisivas haciendo campaña en contra del videoarbitraje o del mismo arbitraje, diciendo que “solo les perjudica”. Que por cierto, ha pasado.

Que el cambio de escudo o de estadio solamente fue el principio

Es cierto, les perjudica. Pero el porqué es muy simple, porque imparte, o debería impartir (creo que es más normativo que positivo) justicia. Y eso molesta, molesta que se les pueda cortar el grifo que tanto han utilizado, el arbitraje. Pero en parte les envidio, porque hacen algo (aunque de forma más descarada y caciquista) que hace el Celta, que hace el Levante, que hace el Getafe o que hace el Valladolid. Pero que nosotros no hacemos. Que da igual que se rían de nosotros, que nos humillen, que se burlen en nuestra cara e incluso en nuestra casa. Que la esencia del Atleti ya no está. Que el cambio de escudo o de estadio solo fue el inicio para no reconocer el equipo al que animamos.

Simeone le puso firme a Raúl en su día, Raúl García o Koke a Cristiano, Gabi a Pepe, Diego Costa a Diego López… E incluso fuera de estos duelos, por ejemplo, Godín no se andaba con tonterías con Diop en el Ciutat de Valencia del año de la última Liga. Ahora, Bale hace un corte de mangas y no decimos nada. O Ramos te baila y te callas. O en otros partidos te perjudican y agachas la cabeza. Estamos sin alma tanto dentro como fuera del juego, tanto dentro como fuera del contexto del partido.

Solo con comentar los goles y lo sucedido en este encuentro se pueden ver las dos cosas. 0-1, gol de Casemiro. Pasividad total de la defensa (dónde está esa muralla sólida). 1-1, gol legal de Griezmann (que ya nos lo querían anular). 1-2. Gol de Ramos, transformando un penalti inexistente (la falta existe, pero a un metro del área). 1-3, gol de Bale (el mismo acto que en el 0-1, sigo buscando la muralla). Y fuera de ahí, gol anulado a Morata y penalti sobre el mismo con 1-2 en el marcador, que podía haber cambiado totalmente el encuentro.

Después de toda esta polémica, nadie ha sido capaz de dar la cara. Durante el partido, apenas se fue capaz de dar la cara. Hace poco más de un mes fue el Día de los Reyes Magos. Me trajeron cosas que me hicieron ilusión, aunque no les pedí nada. Pero de haberlo sabido, le hubiera pedido dos cosas: por un lado, la imparcialidad del arbitraje (de una vez), pero sobre todo, y dejándonos de lamentos, el alma del Atleti.

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