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Foto: Atlético de Madrid

Estamos a 2019 y aún sigue habiendo gente que critique a Koke Resurrección. Y por si fuera poco, lo hace gente del Atlético de Madrid. Lo de “se nota más cuando no está que cuando sí está” ya no vale, y Anoeta es solo un ejemplo más de que el canterano es el eje de un Atleti competitivo.

Ni Griezmann, ni Oblak, ni Saúl, ni Godín, ni el canterano que debuta el mismo fin de semana. Koke -y solo Koke- es el elemento diferencial del planteamiento de Simeone. Quizás suene a osadía cuando hablamos de una plantilla que cuenta con el mejor portero del mundo y uno de los grandes cracks mundiales. Pero es así, le pese a quien le pese, y en palabras de un servidor que no tiene la verdad absoluta.

El vallecano saltó al césped de Anoeta saludando a la cámara que siempre sigue a los jugadores en las previas de la cuenta de Instagram. Como el que sabe que va a dar un recital pero lo disimula con la tranquilidad del que hace yoga con una sintonía de lluvia que se ha descargado de YouTube.

Las grandes estrellas aparecen cuando más se les necesita, y Koke ha vuelto a ser el motor del Atleti en el momento clave de la temporada. Y además en Anoeta, estadio maldito para los de Simeone hasta que Koke (y Morata) quiso.

Entre récord de victorias y partidos con la casaca colchonera, Koke dirige, lanza, marca el tiempo y lidera al Atlético de Madrid. Hablamos de lo bien que le sienta a Griezmann tener por delante a un ‘9’ que le libere, pero es que a Koke le sienta aún mejor.

Partiendo de banda, entre líneas, de primeras, de segundas o de terceras, Koke es el metrónomo de cada posesión del Atleti en estático -no en las contras, porque otras virtudes tiene, pero rápido no es-. Ante la Real Sociedad apareció como primer lanzador viniendo a recibir de Juanfran y como último pasador dando tres asistencias a Morata (una de ellas acabó en el segundo tanto).

Obviando el error de bulto, las cosas como son, que le llevó a ser expulsado en el 62′, Koke fue, de largo, el mejor jugador del encuentro. De ahí el resultado, de ahí el afirmar que si Koke está bien el Atlético de Madrid es otra cosa.

La solidez defensiva y el bloque limpio de Simeone está con o sin el centrocampista, pero el paso de una posesión liviana y sin trascendencia a una jugada de peligro es cosa de Koke. Y para ganar partidos lo segundo es tan importante como lo primero, a las pruebas me remito.

De todo esto el ‘Koke, luego existo’. Porque el Atleti verdaderamente competitivo precisa de Koke para funcionar. Ni siquiera precisa del mejor Koke, solo de uno correcto. Sin embargo, cuando aparece el mejor Koke difícilmente un partido se le escapa a los de Simeone (véase el Real Sociedad 0-2 Atlético de Madrid).

 

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