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(Foto: Atlético de Madrid)

En las últimas horas, el affaire Griezmann – FC Barcelona explotó por la hartura del Atlético de Madrid y las malas artes azulgranas en la negociación paralela.

Después del capítulo de «El Atleti gasta como Real Madrid y Barça y llora por la diferencia presupuesto», llega la nueva entrega de «El Atleti se queja del Barça, pero hizo lo mismo con Augusto, Vitolo y Rodri». Y, para sorpresa de nadie, no se atienden a la verdad, las negociaciones no han sido las mismas y lo demostraremos caso a caso.


Caso 1: Augusto Fernández (Celta de Vigo ⇒ Atlético de Madrid)

En el invierno de 2015, el Atleti afrontaba la recta decisiva de una temporada que iba a terminar en Milán de la forma que todos sabemos. Antes de eso, llegó Augusto para suplir el hueco de Tiago, que había sufrido una lesión de larga duración. El argentino era el máximo estandarte de Vigo, con Iago Aspas recién aterrizado tras su paso por la Premier y el Sevilla, hasta que Simeone se interesa en él. Por aquel entonces, el Celta no tenía la totalidad del pase en su poder (el 50% pertenecía a Vélez) y la cláusula de Augusto era de poco más de 6 millones € y estaba como loco por llegar a la capital en el que sería su único y último tren a la élite. El equipo argentino mientras tanto estaba interesado en la venta, porque se embolsarían algo del traspaso y el cambio les beneficiaría, pero el Atlético solo quería negociar con el Celta. Los gallegos debieron comprar la otra mitad del jugador y después hacer la venta al conjunto colchonero. Los detalles de la operación se conocieron gracias al presidente de Vélez, quien confirmaba que la cláusula no se pagó y que la entidad argentina recibió 1’6 millones € netos en forma de indemnización desde Vigo.


Caso 2: Vitolo (Sevilla FC ⇒ Atlético de Madrid)

Todos recordaremos la gloriosa rueda de prensa de José Castro en Sevilla aquel 17 de julio. Por entonces, el presidente de la entidad hispalense confirmó con rotundidad la renovación de Vitolo hasta 2022. Lo que sucedió después se vivió en la capital con cierta decepción, atendiendo solamente a las palabras del presidente. La prensa sacaba titulares contundentes sabiendo además que aquel verano el Atleti no podía fichar y debía encarar la primera mitad de la temporada con los jugadores que habían terminado la anterior, primer culebrón de Griezmann incluido. Apenas un día después, Vitolo depositó su cláusula en La Liga y el 12 de julio se convertía en jugador del Atlético de Madrid. Pero aquí no acabó todo, fue solo el comienzo: José Castro amenazó con tomar acciones contra el club madrileño y la UD Las Palmas, donde Vitolo jugaría cedido hasta enero, negándose a pagar al conjunto isleño el porcentaje de la venta que le correspondía. Finalmente, la Justicia le negó cualquier acusación y debió pagar a Las Palmas su parte del traspaso. Castro arengó a las masas sevillistas contra Vitolo, quien volvió a un Sánchez Pizjuán clamando contra él y contra unos ex compañeros que fueron a lesionarle desde la primera jugada.


Caso 3: Rodri (Villarreal ⇒ Atlético de Madrid)

Este último es el caso más claro, junto al de Vitolo, por la legalidad total del traspaso. El canterano rojiblanco tenía una cláusula de apenas 10 millones € en el Submarino Amarillo, pero decidió renovar en agradecimiento al trato recibido en el equipo y subió su cláusula hasta los 25 millones € que terminó pagando el Atlético de Madrid. Las quejas de Roig llegaron por el desembarco de Germán Valera al juvenil rojiblanco, una de las perlas del semillero español. Se olvidaba Roig que su entidad se dedica a captar jóvenes de toda España y América negociando a espaldas de los clubes como ocurrió en el caso de Bonfiglio, juvenil de San Lorenzo de Almagro. Hay veces que es mejor callar, pero por si acaso aquí están las pruebas de las artes que utilizan los mandatarios del Villarreal.


Caso 4: Griezmann (Atlético de Madrid ⇒ ???)

Debería empezar este caso con una frase propia de un programa de máxima audiencia en prime-time, pero lo dejaremos para quien controle cualquier tema audiovisual. Griezmann, como comentábamos en el caso 2, flirteaba con otros clubes como el Manchester United con ayuda de su hermano Theo, mientras el Atlético presentaba un recurso contra la sanción de la FIFA. La afición veía en el francés una estrella para muchos años, pero aquel verano de 2017 se rompió todo: Griezmann ya no era el joven con cara de niño bueno. No fue tan sonado su paso por la televisión francesa, sabiendo que sus declaraciones estaban sesgadas y finalmente se le dio una nueva oportunidad. No obstante, su entorno y el silencio perpetuo respecto a las insinuaciones de que Griezmann quería salir del Atleti terminaron por hartar a una masa rojiblanca que siempre dio todo y defendió al delantero de sus detractores. El pasado verano, después de una temporada tormentosa, con pitos en su casa, con llanto en el último partido de la temporada después de haber ganado la Europa League en Lyon, comenzó con un documental llamado ‘La Decisión’ en el que mostraba la cara oculta de su vida, la que esta lejos de los terrenos y confirmaba su continuidad en el Atlético de Madrid hasta 2023. El truco estaba en la bajada de cláusula de 200 a 120 millones € que el club aceptó en vista de que a esas alturas de mercado no podría encontrar a su sustituto por los 100 millones € que hubiera dejado la venta del 7.

Volvamos al presente: ayer, el Atlético de Madrid sacó a la luz los entresijos de la operación Griezmann y las negociaciones fraudulentas del FC Barcelona. Los azulgrana y el francés firmaron un acuerdo en la previa al decisivo partido de Champions en Turín, y mucho antes de que ambos conjuntos se disputasen la Liga en el Camp Nou. Sin embargo, el Barça no contaba con la oportunidad de mercado que le apareció desde París y frenó el pago de la cláusula al Atleti, por lo que el jugador sigue siendo rojiblanco a día de hoy. Ahora, el FC Barcelona está con las manos atadas, a merced de un Atlético de Madrid que sabe que tiene las de ganar si denunciara al conjunto catalán y un Antoine Griezmann que ni en sus peores pesadillas imaginaba que después de semejantes movimientos sucios y fuera de la legalidad tuviera que volver a enfrentar a una afición que nunca lo recordará por sus números en el campo, sino por sus espectáculos fuera de él.

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