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Foto: Atlético de Madrid

El Atlético se dejó el pasado sábado dos puntos en casa ante el Celta y prolongó una racha de tres partidos sin vencer. Tras el batacazo de Anoeta y la remontada apurada ante la Juventus, el 0-0 supuso otra cucharada de amargura y angustia en la parroquia del Metropolitano, que cada vez en mayor número, se escuece con mayor precocidad temporada a temporada.

Y al contrario de lo que piensan muchos de esos espectadores, que salen del estadio quedando cinco, diez y hasta quince minutos de partido, hiperventilando buscando desesperadamente un micrófono donde descargar sus exasperantes críticas hacia un equipo y, sobre todo, un entrenador, sin saber siquiera cómo ha acabado el choque; el Atleti jugó bien. Y mereció ganar. Y si hubieran entrado las dos clarísimas ocasiones de los primeros minutos, o se hubiera convertido alguno de los infinitos centros laterales del asedio final, quizá hoy no habría tanto atlético histérico.

Foto: Atlético de Madrid

El caso es que el Celta es un muy buen equipo. Que su imagen ante el Real Madrid en la primera jornada no ciegue al espectador que sólo ve los resúmenes del domingo. Y el Atleti sufrió varios minutos sin balón, pero nunca estuvo cerca de encajar gol. Y eso, en un equipo con Rafinha, Denis Suárez, Iago Aspas, Santi Mina o Brais Méndez, es un logro sobresaliente.

El Atleti fue muy superior. Igual que ante la Juventus, no nos engañemos. Que los italianos chutaron dos veces a portería. Pero ante el Celta fue todavía mejor. Quizá Simeone se equivocase (es lo que tienen los seres humanos), pero más que en el planteamiento, en los cambios.

Foto: Atlético de Madrid

Costa no tiene piernas para 180 minutos en cuatro días, Thomas debe ser titular y Saúl y Koke no tienen por qué jugar todos los partidos. Quizá también debemos pensar que en una semana, el equipo tenía tres compromisos, y que además del encuentro en Mallorca, el sábado te visita el vecino, que llega aún con el 3-7 marcado a fuego en el trasero y ansía la venganza.

Y como digo, el planteamiento fue más que acertado. Como también lo fue ante la Juventus. El problema es el clásico topicazo: la pelota no entró, y cuando la pelota no entra, todo se desquicia y desmorona. Vemos gigantes en los molinos y la única solución pasa por liquidar el club y empezar en Segunda Autonómica jugando ante el Carabanchel ‘B’. Pues oiga, no. El Atleti está teniendo sus problemas y complicaciones, como absolutamente todos los equipos (que se lo digan al mismo vecino, que no sabe cómo ha llegado a ser colíder, o a los culés, que no habían empezado una temporada tan horrible en todo lo que llevamos de siglo).

La diferencia es que el Atleti juega con, literalmente, medio equipo nuevo. Tiene defectos defensivos que corrigió ante el Celta, y problemas de definición, que a diferencia de aquel Atleti que llegaba dos veces y metía una, ahora tiene que hacer siete. Pero si precisamente nos quejábamos antaño de que no creaba más de una, ahora nos quejamos de que no mete todas las que hace. Nunca llueve a gusto de todos.

En cuanto al equipo, se ven muchas cosas para ser optimista.

Foto: Atlético de Madrid

Simeone dijo varias veces en el pasado que lo vital en un equipo son los laterales. Vaya razón que tenía. Trippier y Lodi son hoy por hoy los que mejor rendimiento están dando, proporcionando una profundidad afilada por las bandas y obligando a los rivales a hacerse más anchos, espaciando las zonas de influencia de los Vitolo, Joao Félix o Thomas, por poner ejemplos.

A balón parado se ha mejorado. No mucho, muchísimo. Muy cerca de volver al Atlético Aviación que provocaba el pánico en cada córner o falta lateral. Aquí también vuelven a influir Kieran y Renan. Cómo pone la pelota el de Bury, por favor.

Y el equipo vuelve a ser agresivo. Muerde, pelea, compite mejor. No se desconecta del partido (salvando Anoeta). No se acongoja en los minutos finales, va a por más.

Tan cierto es que Simeone es tan resultadista como que ahora se está viendo una mejor imagen que resultados. Pero la paciencia y tesón que identificaban al colchonero del resto de hinchas se ha evaporado. Quién nos ha visto y quién nos ve, pienso, cuando el Atleti la década pasada, arrancó varias veces la sexta jornada en puestos de descenso. Hoy lo hace a un punto del líder. Mucho histérico para tan poquito drama.

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