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Thomas Partey - Atlético de Madrid
Thomas Partey durante el derbi. (Fuente | Atlético de Madrid)

No hay derbi decisivo, pero sí importante. Como cualquier otro, para que engañarnos. La posibilidad de vencer por primera vez en tu «nueva» casa al eterno rival y colocarte líder era un premio más que apetecible. Al final, empate y todos «contentos». La realidad es que, dramatismos aparte, el Atlético de Madrid ha comenzado la temporada con más resultados que brillantez cuando el grupo aún está por construir.

Y la verdad es que si preguntásemos a Simeone, el argentino lo tendría claro: tropezar lo menos posible hace camino. Un mensaje que ha repetido hasta la saciedad en las últimas semanas, advertido por alarmismos innecesarios de temporadas pasadas y por impacientes que desean a golpe de chasquido encontrar resultados inmediatos. El derbi ante el Real Madrid tuvo falta de contundencia, sí, pero también sensaciones positivas en el futuro rojiblanco. La importancia de construir con la menor cantidad de tropiezos es capital para Simeone.

Hablando de construcciones, los capataces de este proyecto tienen nombre y apellidos: Thomas Partey y Jan Oblak. Uno porque se ha convertido en el mariscal del centro del campo, el otro porque sigue a lo suyo: parando lo imparable. Destacó el ghanés que, a falta de encontrar la mejor versión de Koke o Saúl en la medular, ha entendido a la perfección la necesidad del equipo. El africano conduce cuando tiene que conducir y despeja líneas de presión de un plumazo con sus pases tensos y verticales. En definitiva, es el timón de este Atlético de Madrid.

Lo de Jan Oblak no es un descubrimiento para nadie, pero sí una sorpresa en cada nueva acción milagrosa del esloveno. El cancerbero dijo al finalizar el encuentro que la parada a Benzema fue «básica». Normalizar lo extraordinario es una virtud, no lo olviden. También se vuelve a normalizar que, tras la derrota en San Sebastián y los despistes defensivos en Champions League ante la Juventus, el Atlético encadena tres encuentros con la portería a cero. Construir desde atrás, como siempre ha dicho Simeone, es fundamental para ir hacia delante.

La realidad del Atlético de Madrid pasará por ser más contundente en el área rival y mantener esa contundencia en área propia. No hay discusión posible. Tampoco hay que olvidar que la mejor virtud que atesoran los rojiblancos es construir con cimientos sólidos, con paso firme y sin prisas que resquebrajen el camino andado. La realidad es que a este equipo le queda mucho para ser lo que aparentemente puede parecer. El siguiente paso es ver a un João Félix más participativo en zonas determinantes con el atrevimiento que habitúa. No es el único, pero sí el que se asoma como guía de la ofensiva rojiblanca para, en definitiva, seguir haciendo camino para construir un grupo ganador.

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