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Foto: Atlético de Madrid

En los últimos cuatro partidos del Atlético de Madrid femenino, Pablo López ha apostado por el mismo once. A pesar de la vuelta de pesos pesados en el vestuario como son Amanda Sampedro o Silvia Meseguer, el entrenador ha seguido optando por la fórmula que le ha dado resultado jornada tras jornada.

Los aficionados atléticos ya se saben de carrerilla el once titular: Van Veenendaal en portería; laterales para Robles y Menayo; Laia Aleixandri y Tounkara como centrales; doble pivote para Torrecilla y Leicy Santos; por delante, Charlyn, Sosa y Duggan y en punta de lanza, Ludmila. Es la tónica habitual desde hace tiempo, como también viene siendo frecuente las suplencias de Meseguer y Amanda. Es cierto que son jugadoras que salieron de lesión, pero ya pasó tiempo de aquello y es raro que futbolistas de tanta calidad se vean relegadas a saltar siempre desde el banco y no de inicio.

No se puede cuestionar el trabajo de Pablo López desde que llegó al Atlético de Madrid -pues está siendo impecable-, pero a lo mejor es necesario que este tipo de jugadoras puedan obtener oportunidades desde el arranque para sentir la importancia que tienen dentro del club. Está demostrado que el ánimo y la mentalidad son fundamentales en el rendimiento. Siempre tiene más mérito demostrar lo que uno vale desde el minuto uno que jugando cuando el partido está resuelto.

El desgaste de alinear siempre a las mismas también es algo que se debe tener en cuenta, así como las posibles lesiones que se puedan producir. Para ello, es de agradecer el poder contar con una plantilla completa y de calidad. ‘Bendito problema’, que dirían algunos entrenadores. Veremos si este fin de semana existen cambios o Pablo López sigue con su planteamiento fijo.

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