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FOTO: Alberto Molina | Atlético de Madrid

Con la temporada 2016-2017 acabada, toca pensar en la próxima, en la que van a cambiar muchas cosas. Con el ascenso conseguido, el filial atlético se enfrenta a Segunda B, en la que tendrá que competir en un grupo complicado. Para ello, debe intentar ajustar la plantilla a la categoría, teniendo en cuenta que no pueden inscribir jugadores debido a la sanción del TAS.

El Atleti B volverá, dos años después, al grupo II de Segunda B, aunque este año es bastante probable que se den varias modificaciones en cuanto a los rivales. Esta temporada, los equipos madrileños estaban encuadrados con los conjuntos vascos. Sin embargo, los ascensos y descensos de determinados equipos cambiarán, con total seguridad, la distribución de los grupos. La Real Federación Española de Fútbol hará oficial la composición final de los cuatro grupos el 20 de julio. Por tanto, al equipo aún le falta casi un mes para saber sus rivales en la competición.

El objetivo no es otro que asentarse en la categoría. El filial no puede permitirse otro descenso a Tercera, el equipo debe estar como mínimo en Segunda B para poder formar a los jugadores. Una vez adaptados al grupo II, se empezaría a aspirar a cosas más grandes en los próximos años.

En cuanto a la plantilla, no habrá grandes novedades, ya que las incorporaciones solo pueden venir del Juvenil o de los cedidos, puesto que también le afecta la sanción del TAS. Las bajas serán escasas, siendo la única clara la de Alex García, que estaba cedido por el Huesca.

En principio, el plan pasa por que varios jugadores hagan la pretemporada con el primer equipo, como cada año. Esto puede hacer que algunos de ellos, como el caso de Amath y Theo la pasada campaña, sean cedidos a equipos de categoría superior, para que ganen experiencia en Segunda y Primera y ser una opción para Simeone al año siguiente.

Se incorporarán varios juveniles, siguiendo el plan de cada temporada. Este año, muchos de los que subieron al filial se han convertido en indiscutibles y han acabado siendo importantísimos para el ascenso (caso de Zaka, Keidi o Juan Moreno, entre otros)

Por otro lado, está el tema de los cedidos. Todos ellos han cogido experiencia jugando en Segunda B, destacando algunos de ellos en sus equipos, por lo que se antoja complicado que vuelvan a jugar en la categoría de bronce. Es el caso de Héctor Hernández, que ha marcado 20 goles con el Albacete y ha conseguido el ascenso a Segunda, y de Pierre, centrocampista cedido en el Extremadura, en el que ha sido indiscutible, aportando 11 goles. Ambos tienen ofertas de equipos de divisiones superiores.

Por tanto, una plantilla muy joven debe afrontar un nuevo reto, que pasa por crecer tanto en la competición como individualmente para, quien sabe, poder llegar al primer equipo.

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