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Vía goal.com

El crecimiento del club y de la plantilla hacen que Simeone tenga un dilema interno a resolver de cara al inicio de temporada. El dibujo táctico actual dejaría a algunos grandes nombres relegados a un rol secundario que no se corresponde con el que tendrían en cualquier otro club, y por eso, por primera vez, Simeone podría optar por un 4-3-3.

La base cimentada del Atlético de Madrid desde la llegada de Simeone ha tenido siempre la idea intocable del 4-4-2. Dos líneas juntas, trabajadoras, capaces de hacer inexpugnable el entramado defensivo y casi intocable el área a proteger. Un sistema que desde el principio ha dado sus frutos, con los volantes como la parte más característica de la pizarra de Simeone.

Con el Cholo los jugadores de banda suelen ser mediocentros, no extremos. De hecho, ningún jugador puro de banda ha logrado asentarse en el puesto y ganarse la confianza del mister. Siempre han sido los Arda, Saúl y Koke quienes han satisfecho los ideales de Simeone y han rendido en torno a la consignas que se les trasmitían desde el banquillo. Por tanto, y de esta forma, Simeone cubría la carencia de extremos de nivel colocando a mediocentros que sabían rendir en esa posición. De forma distinta, sí, pero solvente.

Lemar se ha convertido en el fichaje más caro de la historia del Atleti. | Foto: atleticodemadrid.com

El crecimiento del club en el último lustro ha dado lugar a unas posibilidades de mercado insospechadas cinco años atrás. Gastar 60 millones de euros en Lemar no estaba en los planes del Atlético pre-Simeone. Y ahora sabría mal no aprovechar estas posibilidades que el mercado ofrece. Con una delantera de dos formada por Griezmann y Diego Costa, Lemar tendría que jugar acostado a una banda, y ya conocemos la historia de los extremos del Cholo (véase Carrasco, Cerci o Vitolo, mismamente). Desaprovechar las cualidades del fichaje más caro de la historia del Atlético podría ser considerado un delito en la ribera del Manzanares, pero, ¿a qué precio hay que acoplar a Lemar en el dibujo?…

Cierto es que la llegada de Rodri también le abre a Simeone una nueva forma de entender el centro del campo. Es el jugador que le permite adelantar una pieza del centro del campo y llevarla a la altura de los puntas. La pregunta es si este cambio afectaría a la solidez que caracteriza al Atlético de Madrid, y si en caso de hacerlo sería compensado con respecto a lo que se ganaría en el papel ofensivo. Un centro del campo con Rodri en el pivote, Koke y Saúl de interiores y arriba Griezmann, Lemar y Costa. A priori suena bien, sobre el papel podría ser lo mejor que ha tenido el Atleti en toda su historia. Y con mucho futuro. Pero el escepticismo me invade si pienso en la pérdida del ADN Cholo.

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