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Foto: Atlético de Madrid

El Atleti de Simeone hizo el ridículo en Turín, no hay otra forma de expresarlo. Un planteamiento pésimo que dejó en evidencia que a este grupo de jugadores les falta carácter, les falta identidad y, en definitiva, les falta un estilo que les defina.

«Tenemos que seguir con un camino y no nos van a confundir (…) tenemos un trabajo que es cerrarnos, atacar bien, ser contundentes ofensivamente…». Esas eran las declaraciones del Cholo tras la contundente victoria en el Metropolitano frente al Borussia. Una especie de reivindicación tras el otro ridículo de la temporada, el 4-0 en Dortmund. Un intento de recuperar a unos jugadores, ya un tanto alejados de ese camino, que andaban peleados consigo mismos intentando descubrir qué equipo son. 

Sería faltar a la verdad decir que Diego Pablo Simeone no cogió a un equipo al borde del descenso y lo convirtió en un equipo competitivo sin seguir esas pautas mencionadas antes. Y también sería faltar a la verdad no reconocer que siendo fiel a ese camino el equipo competitivo se convirtió en un grande de Europa. El nivel de juego hacía justicia a la historia del Atlético de Madrid. Así se lograron dos Europa Leagues, dos Supercopas de Europa, una copa, una liga y una Supercopa de España. Así se llegó también a dos finales de Champions y otras tantas rondas finales.

Por aquel entonces, el camino era fácil de seguir. Jugadores hechos a medida del entorno que, en caso de despistarse, eran recuperados para la causa por los líderes del grupo. Los Gabi, Torres, Tiago, Raúl García… la guardia pretoriana del Cholo. Pero como todo es finito en esta vida, esos guerreros – reflejo en el campo de lo que su entrenador quería – tuvieron que dejar su sitio a otros más jóvenes. Jugadores sin apenas cicatrices de guerra, sin experiencia en el campo de batalla.

Griezmann no es Torres, Saúl no es Tiago y Koke no es Gabi. Y seguramente nunca lo serán, pero puede que algún día logren acercarse al liderazgo que ofrecían los mayores. Porque compartieron trinchera en muchas ocasiones, pero bajo la seguridad que ofrecía el saber que tu compañero se va a partir la cara por ti.

Foto: Atléico de Madrid

Mención aparte merecen los casos de Juanfran y Godín, que todavía están aquí. Al primero ya no le acompañan tanto las piernas como antaño, pero nunca se le podrá reprochar la falta de compromiso con el club y con sus compañeros. El segundo asumió esta temporada el relevo de Gabi en la capitanía, y ahora que aprieta la tormenta es cuando más se está notando que el ‘2’ no es el ’14’.

Jugadores que amenazan con irse en junio si no se les revisa la ficha. Otros que hacen lo mismo pero en enero, cuando es imposible encontrar un sustituto a la altura. Jugadores que se borran de las grandes citas. Al pobre Godín se le han acumulado los frentes abiertos y no ha sido capaz de estar a la altura. Sin ir más lejos, él mismo lleva varios meses vinculado al Inter de Milán ante la pasividad del club para renovar su contrato. Situación que por una parte no manchará su leyenda como jugador del Atlético de Madrid pero que, por otra, tampoco le hará pasar a la historia como un gran capitán.

Pero volvamos al tema que nos incumbe, el camino. El Cholo ha visto como los jugadores que han llegado para llenar el hueco de su núcleo duro no tenían nada que ver con los que se marcharon. Si la marcha de un centrocampista posicional como Gabi la suples con un jugador de banda como Gelson, el camino se vuelve sinuoso. Y ahí es donde reside el problema del Atleti actual.

Puede que por falta de entendimiento, puede que por falta de nivel para el cargo. Lo que está claro es que la dirección deportiva del club no le ha dado al Cholo las piezas necesarias para seguir por el camino que le había llevado a lo más alto. La diferencia entre la ida y la vuelta de octavos frente a la Juventus es el ejemplo perfecto.

Un planteamiento parecido y solamente un cambio en el centro del campo, la entrada de Lemar por el sancionado Thomas. Suficiente para convertir el 2-0 de la ida – en el que probablemente fue el mejor partido del Atleti esta temporada – en un desastroso 3-0 en la vuelta que dejaba a los del Cholo fuera en octavos de final. Un cambio, solamente uno. Pasar del famoso ‘cuatrivote’ a un centro del campo más creativo. Y así, como el que no quiere la cosa, adiós a la Champions y a la posible final en tu estadio.

Foto: Atlético de Madrid

A Simeone le han dado violines y el argentino ha decidido ir a la guerra como estaba acostumbrado, como marca su camino. No ha sido capaz de darse cuenta de que lo que tiene ya no le sirve para seguir fiel al estilo original. Si quiere seguir yendo a la guerra a mancharse de barro, la opción más lógica sería insistir con el ‘cuatrivote’. Pero ello supondría poner de titulares a los cuatro centrocampistas puros del equipo y quedarse sin sustitutos en una plantilla ya de por sí corta. El Atleti tampoco puede ya encerrarse como antes, porque ya no sabe defender como antes. Los centros laterales son una pesadilla para un equipo que sufre y termina defendiendo por acumulación. Un equipo que ha demostrado defenderse mucho mejor con el balón que sin él.

Este mercado estival será clave para ver si el Atleti sigue por el mismo camino que le ha llevado a lo más alto, pero para el que necesitaría jugadores diferentes a los que tiene ahora mismo en el equipo, o si bien decide coger un ligero desvío y tratar de hacer funcionar lo que hay complementándolo con relevos del mismo estilo. El Cholo tiene que decidir si quiere montar un ejército o si, aprovechando que ya le han traído los violines, se monta una orquesta capaz de interpretar hasta la ópera más compleja.

Al club se le viene un verano difícil en las oficinas. Pero un verano que puede suponer un punto de inflexión para el Atleti. Con la temporada ya prácticamente terminada, ahora quedan varios meses por delante para empezar a despejar dudas sobre el futuro.

Un futuro que, ya sea como general o como director, deberá contar con Diego Pablo Simeone en el banquillo del Metropolitano. Porque nadie mejor que él para hacer funcionar la máquina. Pero muchas cosas tienen que cambiar, desde la dirección deportiva hasta la preparación física, pasando por los planteamientos de algunos partidos. Que los errores de esta temporada sirvan para aprender, para no volver a tropezarse con la misma piedra más veces.

En definitiva, que el Atleti vuelva a tener un estilo. De posesión, de contragolpe… de lo que sea. Pero un estilo definido. Porque un equipo que no sabe a lo que juega puede ganar algunos partidos. Pero también puede hacer el ridículo, como pasó en Turín. Y si hay algo que no perdona el aficionado rojiblanco, es que su equipo no compita.

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