Un equipo que refleja la cara multicultural de España

La selección española de críquet en el Óvalo de Cártama esta semana. / NO. SALAS

La selección española de críquet disputó esta semana el Campeonato de Europa de críquet en el Óvalo de Cártama

El críquet es un deporte que aún no ha calado en España, a pesar de que el anterior Campeonato de Europa de Críquet, celebrado también el año pasado en Cártama, atrajo a unos 40 millones de espectadores en todo el mundo, de los cuales unos cuatro millones solo en Europa.

Pero el cricket está en auge en España, y esto se refleja claramente en el creciente número de clubes que se forman. Además, los 115 clubes repartidos en diez regiones permiten que el deporte cree su propia federación y lo ayudan a ser más profesional. Mientras que otros países consideran a sus jugadores de críquet como estrellas, en España todavía se considera en gran medida un pasatiempo.

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La selección española, a primera vista, no parece el típico equipo. De los 13 integrantes del equipo, solo uno tiene apellido español. El capitán Christian Muñoz-Mills, un fisioterapeuta alicantino de 31 años de madre inglesa, descubrió el cricket gracias a su abuelo. «Hacer esto para ganarse la vida es difícil, jugamos en clubes como amateurs y con la selección conseguimos algo, nos cubren los gastos. Aunque tenemos más patrocinadores, aumenta mucho», declaró. “Para mí es un honor, y para mis compañeros también, muchos de ellos nacieron aquí y otros se sienten españoles porque llevan mucho tiempo aquí”.

Otro veterano del equipo es el británico Tom Vine, que llegó a Murcia con sus padres cuando tenía once años y ahora, con 29, sigue soñando con hacerlo bien con la selección en la que juega desde las categorías inferiores. «Una de las cosas que más me gusta es lo bien que nos llevamos, hacemos proyectos juntos, hacemos amigos de muchos países, de otras selecciones… Me gustaría ir a verlos la semana que viene, aunque necesite un tiempo libre». del trabajo”, dijo.

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La selección española también tiene un futuro brillante, Atif Mohammad, un estudiante de informática de 19 años que nació en Pakistán pero llegó a España con ocho años. «Empecé a jugar al cricket allí en la calle, con una pelota de tenis. Si juegas al cricket en Pakistán, eres respetado y la gente te conoce… Aquí no es así, pero tenemos la suerte de que se desarrolla mucho. Mi sueño es convertirme en profesional e ir con España al Mundial», admite.

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