Científicos logran cultivar garbanzos en suelo lunar simulado

Científicos logran cultivar garbanzos en suelo lunar simulado

Un equipo de investigadores ha logrado cultivar garbanzos en una mezcla compuesta principalmente por suelo lunar simulado, un avance que podría resultar clave para la futura producción de alimentos en bases humanas fuera de la Tierra. Aunque las legumbres obtenidas aún no son aptas para el consumo humano, el experimento abre nuevas posibilidades para sostener misiones espaciales de larga duración en la Luna o incluso en Marte.

El estudio, publicado el 5 de marzo de 2026 en la revista científica Scientific Reports, coincide con el renovado impulso de la exploración espacial liderado por agencias como la NASA y otros programas internacionales que buscan establecer presencia permanente en la superficie lunar durante las próximas décadas.

Cultivar alimentos fuera de la Tierra

Uno de los mayores desafíos para futuras colonias humanas en el espacio será producir alimentos en entornos extremadamente hostiles. En la Luna, por ejemplo, no existen suelos fértiles, agua líquida ni oxígeno en la superficie, condiciones que complican cualquier forma de agricultura.

El nuevo experimento sugiere que, con las técnicas adecuadas, podría ser posible cultivar ciertos alimentos incluso en esos escenarios.

Mientras la NASA avanza con el programa Artemis —que pretende regresar astronautas a la Luna y establecer una base permanente— la posibilidad de producir alimentos directamente en el lugar sería crucial. Transportar suministros desde la Tierra sigue siendo extremadamente costoso, por lo que la autosuficiencia será fundamental para misiones prolongadas.

Garbanzos cultivados con regolito lunar

Para el experimento, los científicos utilizaron un simulante de regolito lunar, un material que reproduce la composición del polvo y las rocas presentes en la superficie del satélite. Este simulante se basa en muestras reales traídas por las misiones Apolo hace más de 50 años.

Las semillas de garbanzo utilizadas pertenecían a la variedad “Myles”. Antes de ser plantadas, fueron recubiertas con hongos beneficiosos que ayudan a las plantas a absorber nutrientes.

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Las semillas se cultivaron en una mezcla formada por:

  • simulante de regolito lunar producido por la empresa Space Resource Technologies (Florida, EE. UU.)
  • vermicompost, un fertilizante natural generado por lombrices al descomponer materia orgánica

Esta combinación permitió crear un entorno más favorable para el crecimiento vegetal.

Resultados: hasta un 75 % de suelo lunar simulado

Los ensayos de laboratorio demostraron que los garbanzos podían crecer y producir semillas en mezclas que contenían hasta un 75 % de regolito lunar simulado.

Sin embargo, el rendimiento disminuía a medida que aumentaba la proporción de regolito:

  • con mayor cantidad de simulante lunar, menos plantas lograban producir semillas
  • el tamaño de los garbanzos obtenidos se mantuvo relativamente estable
  • en suelo compuesto 100 % por regolito, las plantas no lograron florecer y murieron prematuramente

Aun así, el resultado representa un avance importante en la investigación de agricultura extraterrestre.

Un cultivo prometedor para futuras misiones espaciales

Jessica Atkin, investigadora del Departamento de Ciencias del Suelo y los Cultivos de la Universidad Texas A&M y autora principal del estudio, explicó que los garbanzos son especialmente interesantes para misiones espaciales.

“Son ricos en proteínas y otros nutrientes esenciales, lo que los convierte en un candidato sólido para la producción de cultivos en el espacio”, señaló.

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Este tipo de alimentos podría desempeñar un papel clave en la dieta de astronautas durante misiones prolongadas, de forma similar a cómo las legumbres —incluidos los garbanzos— forman parte de la alimentación básica en muchas regiones del mundo, desde el Mediterráneo hasta Oriente Medio.

El desafío del suelo lunar

El regolito lunar es muy diferente del suelo terrestre. Está formado principalmente por polvo y roca pulverizada, con partículas extremadamente afiladas similares al vidrio.

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Estas partículas se han formado durante miles de millones de años debido a impactos de meteoritos.

Aunque el regolito contiene minerales útiles para el crecimiento vegetal, carece de materia orgánica y de microorganismos, elementos esenciales en los suelos de la Tierra.

“Atkin explica que en nuestro planeta el suelo está lleno de nutrientes y microorganismos que favorecen el crecimiento de las plantas. En la Luna esos elementos no existen”, indicó la investigadora en un comunicado de la universidad.

A estos problemas se suman otros factores que afectan a las plantas en el espacio, como:

  • menor gravedad
  • radiación elevada
  • presencia de elementos potencialmente tóxicos

El papel clave de los microorganismos

Uno de los elementos más innovadores del estudio fue el uso de microorganismos para mejorar el suelo lunar simulado.

Los hongos utilizados para recubrir las semillas establecieron una relación simbiótica con las plantas. Esto permitió:

  • mejorar la absorción de nutrientes
  • reducir la absorción de metales dañinos
  • fortalecer el crecimiento de las raíces

Además, los microorganismos lograron colonizar incluso el regolito puro y ayudaron a unir las partículas sueltas del material, haciendo que su estructura se pareciera más a la de un suelo terrestre.

“Atkin explica que el objetivo fue probar si las asociaciones entre plantas y microbios podían acondicionar el regolito, mejorar su estructura y reducir el estrés de las plantas”.

Aún no son aptos para el consumo

A pesar de los resultados alentadores, los investigadores todavía no saben si los garbanzos cultivados en suelo lunar simulado serían seguros para comer.

Actualmente están siendo analizados para detectar posibles acumulaciones de metales pesados.

El regolito lunar contiene altos niveles de minerales como hierro y aluminio. Mientras que el hierro es esencial para las plantas, el aluminio puede resultar tóxico si se acumula en los alimentos.

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“Antes de que alguien prepare hummus lunar, debemos confirmar que los garbanzos son seguros y nutritivos”, advirtió Atkin.

Mirando más allá de la Luna: agricultura en Marte

El desarrollo de agricultura en otros planetas es considerado un paso fundamental para la exploración espacial del siglo XXI.

El mismo número de Scientific Reports incluye otro estudio que analiza el comportamiento de microorganismos en suelo marciano simulado. Sus conclusiones apuntan a que las plantas podrían cumplir múltiples funciones en futuras colonias espaciales.

Además de producir alimentos, podrían ayudar a generar oxígeno y mejorar los sistemas de soporte vital en asentamientos humanos.

Un pequeño paso hacia la agricultura espacial

Aunque aún queda mucho por investigar, los científicos consideran que este experimento demuestra que cultivar plantas fuera de la Tierra podría ser viable.

Como señala la investigadora Sara Oliveira, coautora del estudio, “se trata de un pequeño primer paso hacia el cultivo de alimentos en la Luna, pero demuestra que vamos en la dirección correcta”.

En un futuro donde las misiones espaciales serán cada vez más largas, aprender a producir alimentos en otros mundos podría convertirse en una pieza clave para que la humanidad amplíe su presencia más allá de la Tierra.

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