Vea cómo la Agencia Espacial Europea prueba su paracaídas Mars Rover

A pesar de lo que puedas imaginar, la parte más complicada de enviar un rover a Marte no es un viaje espacial: se ralentiza y aterriza una vez que llegas allí. La delgada atmósfera de Marte hace que sea difícil reducir la velocidad con un paracaídas, razón por la cual las misiones marcianas suelen estar equipadas con paracaídas muy grandes de alta tecnología para ayudar a los rovers a aterrizar sin problemas en el Planeta Rojo.

La Agencia Espacial Europea (ESA) y Roscosmos enviarán su rover ExoMars a Marte en 2022, y recientemente realizaron una prueba a gran altitud del paracaídas del rover. Pero hubo problemas durante la prueba, con uno de los dos paracaídas dañado durante el desprendimiento del paracaídas piloto. El equipo verificará los datos y realizará ajustes con la esperanza de solucionar el problema antes de la próxima prueba a finales de este año.

Paracaídas ExoMars desplegado durante pruebas de caída a gran altitud. Torbellino

La ESA realizó dos pruebas del sistema el 24 y 25 de junio, llevando el paracaídas a una altitud de 29 km (18 millas) usando un globo de helio y dejándolo caer con un módulo de descenso simulado que simula el tamaño y el peso del rover cuando aterriza. El paracaídas tiene dos pasos: Una primera etapa de 15 metros de ancho que se abre mientras el vehículo aún circula a velocidades supersónicas, y una segunda etapa de 35 metros de ancho que frena aún más el vehículo.

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“Estamos muy contentos de informar que el primer paracaídas principal funcionó a la perfección: tenemos un diseño de paracaídas supersónico que puede volar a Marte” mencionado Thierry Blancquaert, líder del equipo del programa ExoMars.

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Respecto al problema del segundo paracaídas, Blancquaert continuó diciendo: “El rendimiento del segundo paracaídas principal no fue perfecto pero había mejorado mucho, gracias a los ajustes realizados en la bolsa y la capota. Después de una extracción suave de la bolsa, experimentamos un desprendimiento inesperado del conducto piloto durante el inflado final. Esto probablemente significa que el dosel principal del paracaídas ha experimentado una presión adicional en algunas partes. Esto creó un desgarro que fue contenido por un anillo de refuerzo de Kevlar. Pese a ello, completó su desaceleración prevista y el módulo de descenso se recuperó en buen estado.

El equipo espera que este problema se resuelva para la próxima fase de pruebas, que está programada para octubre o noviembre de este año en Oregón.

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